Jesús se ocultó Él mismo

Entonces tomaron piedras para arrojarlas sobre Él. Pero Jesús se ocultó y salió del Templo.

Juan 8, 59, las últimas palabras del Evangelio del Domingo de Pasión.

La Pasión comenzó temprano para la mayoría de nosotros este año. Ya estamos sufriendo la separación de Cristo al soportar la suspensión de las Misas públicas… nos da más tiempo para reflexionar sobre las formas en que hemos dado por sentado su presencia entre nosotros y cómo hemos fallado en amar el Santísimo Sacramento como deberíamos.

Por The Missive, FSSP. SummorumPontificum.mx . 31 de marzo de 2020.

Una imagen cubierta en FSSP Warrington

El domingo pasado fue el comienzo de la Pasión, las últimas dos semanas de Cuaresma, cuando Nuestro Señor, en un sentido muy literal, se esconde de nuestra vista. Desde ahora hasta la Vigilia Pascual, todas las estatuas e imágenes en nuestras iglesias serán cubiertas, y los crucifijos serán develados durante la liturgia del Viernes Santo. Las estatuas veladas son un recordatorio sombrío de que Nuestro Señor se retira de nosotros, y pronto serán totalmente eliminadas de nuestra vista. El obispo medieval francés, Durandus, hace la conexión entre el velo de las imágenes con la forma en que Cristo veló su divinidad durante su Pasión. Como dice el profeta Isaías, “como alguien de quien uno aparta su rostro, le deshonramos y le desestimamos” (Is. 53, 3).

Fraternidad Sacerdotal San Pedro en Roma

Parece que la Pasión comenzó temprano para la mayoría de nosotros este año. Ya estamos sufriendo la separación de Cristo al soportar la suspensión de las Misas públicas debido al coronavirus, y tal vez la llegada de la Pasión nos traerá a casa los frutos potenciales de esta separación. A través de la separación de Cristo de nosotros que se repite cada año, la Iglesia desea no solo recordar los eventos históricos de la Pasión de Cristo en nuestras mentes, sino también, tal vez, revitalizar ese amor por Él que a menudo se vuelve tibio durante todo el año.

La separación provocada por el coronavirus, cada vez más larga, más profunda y más difícil, nos da más tiempo para reflexionar sobre las formas en que hemos dado por sentado su presencia entre nosotros y cómo hemos fallado en amar el Santísimo Sacramento como deberíamos. La ausencia realmente hace que el corazón se vuelva más cariñoso y, tal vez cuando todo esto termine, cuando finalmente nos reunamos con nuestro Señor ausente, se producirá una renovación de amor y fe en nuestros propios corazones, en aquellos que se han alejado de Él, y tal vez incluso en aquellos que nunca lo han conocido. Así que manténganse fuertes, amigos fieles. Nuestra Pascua llegará. +

Transmisión en vivo de la Santa Misa en FSSP Ciudad de México

Transmisión en vivo de todas las Misas, disponible a través de LiveMass (St. Sebastian Project)

Y por las páginas de Facebook y canales de YouTube de Summorum Pontificum México, y Fraternidad Sacerdotal San Pedro en México.

The Missive. FSSP

Traducción de SummorumPontificum.mx

*Foto de portada FSSP Warrington, por John Aron.

¿Sabías que Dios se sirve de tu paciencia para concederte gracias?

¡No es justo hacer favores a un ingrato, Señor! Pero yo no imploro tu justicia, sino tu misericordia.


Por Il Cammino dei Tre SentieriSummorumPontificum.mx . 29 de marzo de 2020.

De ‘Confianza en la Divina Providencia’, de Juan Bautista Saint-Jure[1]

No os canséis nunca de pedir, sed constantes, sed infatigables en vuestras peticiones. Si hoy os es negado aquello que pedís, mañana obtendréis todo; si este año no recogéis nada, el año que viene os será más favorable; no sufran mientras que vuestra pena sea inútil: todos vuestros suspiros son tomados en cuenta; encontraréis en proporción del tiempo que hayáis empleado en pedir; estáis acumulando un tesoro que os satisfará todo de un golpe, que sobrepasará vuestros deseos.


(…) el rechazo que ahora te es dado, no es mas que una máscara de la que Dios se sirve para inflamar aún más tu fervor. ¿Ves cómo se comporta con la Cananea, cómo se niega a mirarla y escucharla, cómo la trata como extraña e incluso muy duramente? ¿No dirías tal vez que la impertinencia de aquella mujer lo irrita cada vez más? Sin embargo, por dentro la admira, sigue fascinado por su confianza y su humildad. Y es por esto que la rechaza.

¡Oh clemencia escondida que asumes la máscara de la crueldad, con qué ternura rechazas a los que más quieres escuchar!

Guárdate entonces de dejarte engañar por el contrario, insiste mucho más, cuanto más te parecerá ser rechazado.

Haz como la Cananea, sírvete responder a Dios con las mismas razones que Él pueda tener en rechazarte. Cierto es que favorecerme – debes decirle – sería como darle a los perros el pan de los hijos[2]. No merezco en absoluto la gracia que pido, pero no pretendo que me la concedas en vista de mis méritos, sino por los méritos de mi amable Redentor.

Sí, Señor, debes mirar menos mi indignidad y más tu promesa, y queriendo hacerme justicia no vayas contra ti mismo. Si fuese más digno de tus beneficios, sería menos glorioso para ti concedérmelos. ¡No es justo hacer favores a un ingrato, Señor! Yo no imploro tu justicia, sino tu misericordia.


(…)

¡No te des descanso! Él ama la violencia que le presentas, quiere ser vencido. Hazte notar por impertinencia, muestra en ti un milagro de constancia; obliga a Dios a abandonar la máscara y a decirte con admiración:

‘Magna est fides tua, fiat tibi sicut vis’ [3]: ¡Oh, hombre, qué grande es tu fe!; te confieso que ya no puedo resistirte: ve, tendrás lo que deseas, para esta vida y para la otra.


Dios es Verdad, Bondad y Belleza

Il Cammino dei Tre Sentieri 

Fuente: Una Voce BAJA

Experimentando la belleza de la Misa Tradicional de primera mano

El mundo es un lugar hermoso pero desordenado, infundido de gracia pero herido por el pecado, nublado por la ambigüedad y a menudo desfigurado por la crueldad y la oscuridad.

Al mirar los arcos de la iglesia de Santa María y su techo abovedado, tuve la visión interior de que esta magnífica estructura de resurgimiento gótico fue construida específicamente para la solemnidad de la Misa en latín. Los inmigrantes irlandeses que construyeron esta iglesia en 1869, lo hicieron teniendo la Misa en latín en mente – una Misa que sirve como recordatorio de la majestad de Dios y de las glorias que esperan a los fieles en el cielo.

Por Brian Fraga. OSVNews. SummorumPontificum.mx . 27 de marzo de 2020.

El mundo es un lugar hermoso pero desordenado, infundido de gracia pero herido por el pecado, nublado por la ambigüedad y a menudo desfigurado por la crueldad y la oscuridad.

Pero en la Iglesia de Santa María en Providence, Rhode Island, el mundo exterior parece derretirse todos los domingos por la mañana en medio de una encantadora mezcla de polifonía sacra, incienso y antiguas preces en latín.

“La primera vez que vine aquí, me sorprendió lo hermosa que era la misa”, dijo Paul Paille, un residente de Providence de 27 años que trabaja en Finanzas. En su mano izquierda, sostenía su propio Misal de 1962 para la Misa Tradicional en Latín.

“Cuando empiezas a asistir a la Misa en latín, piensas: ‘¿Qué está pasando? No sé todas las oraciones. No sé lo que dice el sacerdote. Todo es muy extraño’”, dijo Paille. “Definitivamente me llevó unos tres o cuatro meses acostumbrarme a lo que estaba sucediendo”.

Paille ha asistido desde enero a la Misa en latín – también conocida como Misa en la Forma Extraordinaria – no mucho después de que la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro (FSSP), estableció un apostolado en la Iglesia de Santa María en Broadway por invitación del Obispo Thomas J. Tobin de Providence.

Apostolado de la Fraternidad Sacerdotal San Pedro (FSSP) en Conshohocken, Filadelfia. / Fotografía: Allison Girone

Un crecimiento extraordinario

En poco más de un año, la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro – una sociedad de vida apostólica de Derecho Pontificio, que se especializa en celebrar la liturgia tradicional en latín de la Iglesia – ha visto crecer en más de 300 feligreses su apostolado de Providence, Rhode Island. El apostolado de la FSSP en Filadelfia, también establecido el año pasado, cuenta ya con 400 feligreses.

Ese tipo de rápido crecimiento se ha visto en otros apostolados de la Fraternidad (FSSP) en todo Estados Unidos. En su censo anual de octubre, la FSSP informó que su primer apostolado norteamericano en Dallas, establecido en 1991, ha visto crecer su congregación dominical en un 24 por ciento en el último año. Algunas comunidades FSSP buscan adquirir o construir iglesias más grandes para satisfacer la creciente demanda de su espiritualidad católica tradicional.

“Tan solo en las misas de las 9 a.m. y a las 11 a.m. ha habido iglesia llena con gente de pie, la semana pasada hubo quizás el número de asistentes más grande que hemos visto”, dijo el padre Robert Boyd, un sacerdote diocesano que hace unos años se unió al apostolado de la FSSP en Pequannock, New Jersey.

Varios observadores y sociólogos católicos que estudian religión ofrecen diferentes razones por las cuales las comunidades católicas tradicionales están creciendo en un momento en que la Iglesia, especialmente en sus fortalezas históricas en el noreste y medio oeste, está perdiendo miembros, lo que lleva a los obispos a cancelar las escuelas católicas y cerrar, o fusionar parroquias.

Algunos sostienen que la FSSP y otras comunidades tradicionales ofrecen un refugio seguro para los católicos que viven en una cultura cada vez más hostil a las creencias cristianas tradicionales sobre el matrimonio, la familia, la moral sexual y la persona humana.

Pero para los católicos como Paille, que creció asistiendo a una misa regular en idioma inglés, la belleza y la reverencia que encuentran en la misa en latín – de la cual el Papa Benedicto XVI permitió la más amplia celebración en su carta apostólica de 2007 Summorum Pontificum [ver aquí] – es lo que los atrae a la liturgia tradicional.

“La razón por la que asisto es porque aquí hay algo que no creo que entres en la misa Novus”, dijo Paille. “Aquí, está muy enfocada en Cristo, y en el Novus Ordo [Misa en la Forma Ordinaria] se trata más sobre la comunidad… Quiero que la Misa se centre en el sacrificio de la Misa, que es realmente de lo que se trata, no de la gente”, agregó Paille.

Experiencia de primera mano

He asistido a Misa en lengua vernácula toda mi vida y la encuentro muy Cristo céntrica, pero puede entenderse la atracción hacia la liturgia tradicional presentada en la Misa en la Forma Extraordinaria, lo cual entendí a principios de noviembre en la iglesia de Santa María en Providence.

La primera impresión que tuve al asistir a Misa cantada a las 10 a.m. fue la elaborada ceremonia, en cómo cada movimiento del sacerdote celebrante en el altar parecía estar imbuido de un simbolismo arraigado en la Trinidad. Pude ser capaz de apreciar esto a pesar de que no siempre tuve éxito en seguir un folleto que explicara la liturgia.

Por supuesto, hay diferencias obvias entre las Misas en la forma ordinaria y la forma extraordinaria – el sacerdote mira hacia el altar, no hacia la congregación, y muchas de sus oraciones no son audibles; una lectura del Nuevo Testamento y un pasaje del Evangelio fueron cantados en latín y luego leídos de nuevo en inglés justo antes de la homilía. Pero la estructura básica de la Misa es familiar, y escuchar el Gloria, Kyrie Eleison, el Credo, Hosanna en excelsis y Agnus Dei cantados en latín me hizo pensar cuán grandioso sería si más misas en inglés [en español] incorporaran algo de latín los domingos.

En algunos círculos católicos, las comunidades tradicionales son vistas con sospecha y estereotipadas como aisladas, críticas y hostiles hacia los extraños. No recibí malas miradas durante la misa, en especial porque la mayoría de las personas que vi estaban en oración tan profundamente que probablemente ni siquiera notaron al católico Novus Ordo buscando en su folleto.

“Mi experiencia es que todos aquí han sido caritativos y acogedores con los recién llegados”, dijo Paille.

Observar a la comunidad FSSP en la misa también me hizo darme cuenta de que estaba presenciando una liturgia que habría sido bastante familiar para mis antepasados en Portugal. La mayoría de las mujeres, aunque no todas, usaban mantillas (velos de encaje). La congregación era una mezcla de jóvenes y viejos, con muchos adultos jóvenes y familias con niños, incluidos bebés llorando.

El sacerdote subió al elevado púlpito y pronunció una homilía sobre la necesidad de la gracia santificante para la salvación, y cómo las buenas obras realizadas en estado de pecado mortal “no son suficientes para abrir las puertas del cielo”. El sacerdote habló sin micrófono; me pregunté por qué, y luego recordé que en los días anteriores a la electricidad, un sacerdote necesitaba amplificar su voz sin la ayuda de un equipo de sonido.

Además, al mirar los arcos de la iglesia de Santa María y su techo abovedado, tuve la visión interior de que esta magnífica estructura de resurgimiento gótico fue construida específicamente para la solemnidad de la Misa en latín. Los inmigrantes irlandeses que construyeron esta iglesia de Santa María en 1869, lo hicieron teniendo la Misa en latín en mente – una Misa que sirve como recordatorio de la majestad de Dios y de las glorias que esperan a los fieles en el cielo.

Iglesia de Santa María en Rhode Island, apostolado de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro (FSSP)

La Iglesia Católica es una gran carpa, y hay mucho espacio para diferentes espiritualidades, incluso para nuestros hermanos y hermanas que tienen un Misal en latín.

Brian Fraga es un editor colaborador de nuestro sitio ‘Our Sunday Visitor’ [OSVNews].

Fuente: Una Voce BAJA

Portada: Allison Girone

‘El Dios de las sorpresas’ está llamando a los jóvenes a adorarle en la Misa Tradicional

Esta es una manifestación del “Dios de las Sorpresas”, como nos recuerda constantemente el Papa Francisco… Quizá, el aumento en la asistencia a estas Misas Tradicionales es un movimiento del Espíritu Santo.

Por The Rhode Island CatholicSummorumPontificum.mx . 24 de marzo de 2020.

En días pasados, el periódico The Washington Examiner publicó un artículo titulado, “Las Parroquias Tradicionales crecen a pesar de que el Catolicismo disminuye” [ver aquí]. El artículo comienza:

“Las parroquias católicas tradicionales dirigidas por una fraternidad sacerdotal están creciendo en los Estados Unidos, desafiando la tendencia del mayor declive en la Iglesia católica estadounidense comparado con las décadas anteriores. Durante el año pasado, las parroquias dirigidas por la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro [FSSP], una sociedad de sacerdotes dedicados a celebrar la forma tradicional en latín de la Liturgia Católica, han reportado grandes aumentos en la asistencia a la misa dominical” [ver aquí].

S.E. el Obispo Athanasius Schneider celebrando Misa Tradicional en la iglesia de St. Mary, apostolado de la FSSP en Providence, Rhode Island.

El Washington Examiner también citó un par de encuestas que afirman que los ex católicos tienden a abandonar la Iglesia a una edad temprana, una encuesta muestra que casi el 80% de los ex católicos abandonan la fe antes de los 23 años de edad. Aproximadamente la mitad de los millennials, aquellos nacidos entre principios de los años 80 y mediados de los 90, que fueron criados como católicos, ya no se identifican como tales.

Dos encuestas de ex católicos de la última década han descubierto que quienes abandonaron la Iglesia Católica, usualmente lo hicieron porque perdieron interés en la religión lentamente, dejaron de creer en las enseñanzas de la Iglesia y no tuvieron cubiertas sus necesidades espirituales.

Incluso en la Diócesis de Providence, ha habido un interés creciente en la celebración de la Misa en la Forma Extraordinaria por parte de los adultos jóvenes y las familias. La semana pasada, en la Iglesia de Santa María en Providence [Rhode Island], el Obispo Athanasius Schneider, obispo auxiliar de Astana, Kazajistán, ordenó al sacerdocio a un joven de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro (FSSP) durante la misa celebrada en la Forma Extraordinaria.

La Iglesia estaba completamente llena, con la asistencia de cerca de 40 sacerdotes, así como muchas familias jóvenes, y niños. Quizá, como el Papa Francisco nos recuerda constantemente, esta es una manifestación del “Dios de las Sorpresas”.

Primeras comuniones en St. Anne Catholic Church. Apostolado de la FSSP en San Diego, CA.

El Papa Francisco nos alienta a estar abiertos al movimiento del Espíritu Santo. Quizá, el aumento en la asistencia a estas Misas Tradicionales es un movimiento del Espíritu Santo.

El Papa Francisco nos alienta a estar abiertos al movimiento del Espíritu Santo.

Fuente: Una Voce BAJA

Imágenes: Karilú Valdés

COMUNICADO. ‘Queridos feligreses’. Ante la crisis actual provocada por la Pandemia del Covid-19

FRATERNIDAD SACERDOTAL SAN PEDRO EN MÉXICO

C O M U N I C A D O

Ante la crisis actual provocada por la Pandemia del Covid-19

¡Oh vosotros todos los que pasáis por el camino, mirad y ved, si hay dolor como el dolor que me hiere! Pues Yahvé me ha afligido en el día de su ardiente ira.

Lam 1, 12

Si Yo cerrare el cielo y no lloviere, si Yo enviare la langosta para que devore la tierra, o mandare la peste entre mi pueblo; 1y si mi pueblo sobre el cual es invocado mi nombre se humillare, orando y buscando mi rostro, y si se convirtieren de sus malos caminos, Yo los oiré desde el cielo, perdonaré su pecado y sanaré su tierra. Estarán mis ojos abiertos, y mis oídos atentos a la oración que se haga en este lugar.

 2 Cro 7, 13-15

Queridos Feligreses,

            Hace unos días les hemos comunicado las iniciativas que habríamos de tomar de acuerdo con la instrucción de la Arquidiócesis [de Guadalajara] acerca de la pandemia de COVID-19. Con mucha tristeza les informamos que hoy llegó otro comunicado diciéndonos que, por las siguientes dos semanas, realizaremos la celebración de la Santa Misa sin la presencia física de los fieles.

            Sé que esta noticia no será del agrado de nadie y que será difícil aceptar. Como les hemos venido diciendo desde que comenzó esta situación, tenemos que verla con una perspectiva sobrenatural y ofrecerla por la purificación de la Iglesia y por la conversión de nuestra sociedad.

       Habrá la tentación de buscar excepciones. Pero tenemos que recordar que la Liturgia y los Sacramentos son de la Iglesia, y ella – dentro de ciertos límites – tiene autoridad sobre ellos. Es bueno sentir hambre por los sacramentos, pero no podemos hacerlo a nuestra manera.

El Canon 838 del Código de Derecho Canónico dice que:

La ordenación de la sagrada liturgia depende exclusivamente de la autoridad de la Iglesia, que reside en la Sede Apostólica y, según las normas del derecho, en el Obispo diocesano. 

Al Obispo diocesano, en la Iglesia a él confiada y dentro de los límites de su competencia, le corresponde dar normas obligatorias para todos sobre materia litúrgica.

Y San Ignacio de Antioquía, Padre de la Iglesia, nos recuerda:

“Vean que todos siguen al obispo, como Jesucristo hace al Padre, y al presbiterio como lo harían con los apóstoles; y reverencian a los diáconos, como la institución de Dios. Que ningún hombre haga nada relacionado con la Iglesia sin el obispo. Que se considere una Eucaristía apropiada, que sea administrada por el obispo, o por alguien a quien se lo haya confiado. Dondequiera que aparezca el obispo, allí estará también la multitud del pueblo; incluso cuando, donde sea que esté Jesucristo, allí está la Iglesia Católica. No es lícito sin el obispo bautizar o celebrar una fiesta de amor [la liturgia]; pero cualquier cosa que él apruebe, eso también es agradable a Dios, para que todo lo que se haga pueda ser seguro y válido”.

Obviamente hay límites. Los ritos de la liturgia no pueden ser cambiados según los caprichos de cada quien, pero en esto no hay duda de que el obispo tiene la autoridad que debemos de respetar. Gracias a Dios, no es una disposición permanente. Gracias a Dios también, si entendemos la doctrina de la comunión de los santos y la eclesiología tradicional, entenderemos que todos somos beneficiarios de todas las misas celebradas, aunque sean privadas.

Les recuerdo de la importancia de la comunión espiritual. El Catecismo Romano nos enseña:

“Los pastores de almas deben enseñar a su rebaño que no hay una sola manera de recibir los frutos admirables del sacramento de la Eucaristía, sino que hay dos: la comunión sacramental y la comunión espiritual”.

Y los escritores espirituales comentan: “Es, por sí mismo”, dice el padre Faber, “uno de los mayores poderes del mundo”. “Por eso”, escribe San Leonardo de Porto Mauricio, “muchas almas han alcanzado una alta perfección”. Jesús desea entrar a tu corazón todos los días por la comunión sacramental; sin embargo, incluso eso no le basta; Él vendría una y otra vez, sin cesar. Este deseo divino se realiza mediante la comunión espiritual. “Cada vez que me deseas”, le dijo a Santa Matilde de Hackeborn, “me atraes hacia ti. Un deseo, un suspiro, es suficiente para hacerte poseer”. Nuestro Señor le encargó a Santa Margarita de Cortona que le recordara a un monje la palabra de San Agustín: “Cree y habrás comido”; es decir, haz un acto de fe y deseo hacia la Eucaristía, y esa comida divina te nutrirá.

Estaremos transmitiendo las misas cada día por Facebook. Muy pronto, también, actualizaremos las medidas adicionales que pondremos a su disposición en nuestras parroquias para el cuidado pastoral y sacramental de los fieles, como citas para confesión y comunión, así como la transmisión por internet y redes sociales, de misas, oraciones, sermones, y clases.

Las misas no pararán. Y los tendremos presentes, aún más, durante este tiempo de crisis. El flujo de gracias que llega a cada fiel por la celebración del Santo Sacrificio de la Misa es uno de los grandes beneficios para mantenerse completamente unido con el Cuerpo Místico de Cristo que es la Iglesia, especialmente en los tiempos de tribulación.

Estas son las pruebas que nos confirman en la gracia de Dios. Vale la pena recordar las tribulaciones que sufrían nuestros antepasados, especialmente aquí en México, habiendo sido desprovistos de los sacramentos por mucho tiempo, a costa de sus vidas en muchos casos. Para nosotros la prueba será temporal. Que salgamos al desierto con Nuestro Señor. Nos está ofreciendo una Cuaresma especialmente llena de gracias porque estaremos clavados a la Cruz con Él más estrechamente. Que reflexionemos: “¿Ha habido tiempos en mi vida cuando no he apreciado debidamente el gran don que es la liturgia y los sacramentos?”

Hagamos reparación y unámonos como comunidad, en el espíritu de penitencia.

Agradezco su comprensión. No duden en comunicarse con los sacerdotes de la FSSP en México a su servicio, para cualquier aclaración o ante cualquier preocupación al respeto.

A causa del Señor sed sumisos a toda humana institución, sea al rey como soberano, o a los gobernadores, como enviados suyos para castigar a los malhechores y honrar a los que obran bien. Pues la voluntad de Dios es que obrando bien hagáis enmudecer a los hombres insensatos que os desconocen, comportándoos cual libres, no ciertamente como quien toma la libertad por velo de la malicia, sino como siervos de Dios. Respetad a todos, amad a los hermanos, temed a Dios, honrad al rey. Servir, a imitación de Cristo. Siervos, sed sumisos a vuestros amos con todo temor, no solamente a los buenos e indulgentes, sino también a los difíciles. Porque en esto está la gracia: en que uno, sufriendo injustamente, soporte penas por consideración a Dios. Pues ¿qué gloria es, si por vuestros pecados sois abofeteados y lo soportáis? Pero si padecéis por obrar bien y lo sufrís, esto es gracia delante de Dios. Para esto fuisteis llamados. Porque también Cristo padeció por vosotros dejándoos ejemplo para que sigáis sus pasos. “Él, que no hizo pecado, y en cuya boca no se halló engaño”; cuando lo ultrajaban no respondía con injurias y cuando padecía no amenazaba, sino que se encomendaba al justo Juez. Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, a fin de que nosotros, muertos a los pecados, vivamos para la justicia. “Por sus llagas fuisteis sanados”; porque erais como ovejas descarriadas; mas ahora os habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.

(1Pe 2, 13-25)

Sabemos, además, que todas las cosas cooperan para el bien de los que aman a Dios, de los que son llamados según su designio.

Rom 8, 28

20 de marzo de 2020

Para todos nuestros apostolados en el país

Fraternidad Sacerdotal San Pedro en México

P.S. En la Ciudad de México, aún está permitido tener y celebrar misa de manera habitual.

¡Nueva Indulgencia plenaria disponible durante la pandemia del Covid-19!

Se concede el don de Indulgencias especiales a los fieles que sufren la enfermedad de Covid-19, comúnmente conocida como Coronavirus, así como a los trabajadores de la salud, a los familiares y a todos aquellos que, en cualquier calidad, los cuidan.

[…] Para obtener esta indulgencia se recomienda el uso del crucifijo o de la cruz (cf. Enchiridion indulgentiarum, n.12).

Penitenciaría Apostólica
La Santa Sede

Por The Missive, FSSP. SummorumPontificum.mx . 20 de marzo de 2020.

La Penitenciaría Apostólica acaba de publicar nuevas directrices para indulgencia plenaria que ustedes pueden ganar durante este tiempo de pandemia del coronavirus:

Se concede la Indulgencia plenaria a los fieles enfermos de Coronavirus, sujetos a cuarentena por orden de la autoridad sanitaria en los hospitales o en sus propias casas si, con espíritu desprendido de cualquier pecado, se unen espiritualmente a través de los medios de comunicación a la celebración de la Santa Misa, al rezo del Santo Rosario, a la práctica piadosa del Vía Crucis u otras formas de devoción, o si al menos rezan el Credo, el Padrenuestro y una piadosa invocación a la Santísima Virgen María, ofreciendo esta prueba con espíritu de fe en Dios y de caridad hacia los hermanos, con la voluntad de cumplir las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del Santo Padre), apenas les sea posible.

Esta Penitenciaría Apostólica, además, concede de buen grado, en las mismas condiciones, la Indulgencia Plenaria con ocasión de la actual epidemia mundial, también a aquellos fieles que ofrezcan la visita al Santísimo Sacramento, o la Adoración Eucarística, o la lectura de la Sagrada Escritura durante al menos media hora, o el rezo del Santo Rosario, o el ejercicio piadoso del Vía Crucis, o el rezo de la corona de la Divina Misericordia, para implorar a Dios Todopoderoso el fin de la epidemia, el alivio de los afligidos y la salvación eterna de los que el Señor ha llamado a sí.

Una manera en que usted puede unirse espiritualmente a la Santa Misa es a través de nuestro apostolado en línea, LiveMass (aquí: http://www.livemass.net/), que transmite en vivo la Santa Misa diariamente desde varias de nuestras locaciones. +

The Missive. FSSP

Traducción de SummorumPontificum.mx


A continuación el Decreto completo de la concesión de Indulgencia plenaria, emitido por la Santa Sede:

Decreto de la Penitenciaría Apostólica relativo a la concesión de indulgencias especiales a los fieles en la actual situación de pandemia, 20.03.2020

PENITENCIARÍA APOSTÓLICA

DECRETO

Se concede el don de Indulgencias especiales a los fieles que sufren la enfermedad de Covid-19, comúnmente conocida como Coronavirus, así como a los trabajadores de la salud, a los familiares y a todos aquellos que, en cualquier calidad, los cuidan.

“Con la alegría de la esperanza; constantes en la tribulación; perseverantes en la oración”(Rom 12, 12). Las palabras escritas por San Pablo a la Iglesia de Roma resuenan a lo largo de toda la historia de la Iglesia y orientan el juicio de los fieles ante cada sufrimiento, enfermedad y calamidad.

El momento actual que atraviesa la humanidad entera, amenazada por una enfermedad invisible e insidiosa, que desde hace tiempo ha entrado con prepotencia a formar parte de la vida de todos, está jalonado día tras día por angustiosos temores, nuevas incertidumbres y, sobre todo, por un sufrimiento físico y moral generalizado.

La Iglesia, siguiendo el ejemplo de su Divino Maestro, siempre se ha preocupado de cuidar a los enfermos. Como indicaba San Juan Pablo II, el valor del sufrimiento humano es doble: ” Sobrenatural y a la vez humano. Es sobrenatural, porque se arraiga en el misterio divino de la redención del mundo, y es también profundamente humano, porque en él el hombre se encuentra a sí mismo, su propia humanidad, su propia dignidad y su propia misión.” (Carta Apostólica Salvifici Doloris, 31).

También el Papa Francisco, en estos últimos días, ha manifestado su cercanía paternal y ha renovado su invitación a rezar incesantemente por los enfermos de Coronavirus.

Para que todos los que sufren a causa del Covid-19, precisamente en el misterio de este padecer, puedan redescubrir “el mismo sufrimiento redentor de Cristo” (ibíd., 30), esta Penitenciaría Apostólica, ex auctoritate Summi Pontificis, confiando en la palabra de Cristo Señor y considerando con espíritu de fe la epidemia actualmente en curso, para vivirla con espíritu de conversión personal, concede el don de las Indulgencias de acuerdo con la siguiente disposición.

Se concede la Indulgencia plenaria a los fieles enfermos de Coronavirus, sujetos a cuarentena por orden de la autoridad sanitaria en los hospitales o en sus propias casas si, con espíritu desprendido de cualquier pecado, se unen espiritualmente a través de los medios de comunicación a la celebración de la Santa Misa, al rezo del Santo Rosario, a la práctica piadosa del Vía Crucis u otras formas de devoción, o si al menos rezan el Credo, el Padrenuestro y una piadosa invocación a la Santísima Virgen María, ofreciendo esta prueba con espíritu de fe en Dios y de caridad hacia los hermanos, con la voluntad de cumplir las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del Santo Padre), apenas les sea posible.

Los agentes sanitarios, los familiares y todos aquellos que, siguiendo el ejemplo del Buen Samaritano, exponiéndose al riesgo de contagio, cuidan de los enfermos de Coronavirus según las palabras del divino Redentor: “Nadie tiene mayor amor que éste: dar la vida por sus amigos” (Jn 15,13), obtendrán el mismo don de la Indulgencia Plenaria en las mismas condiciones.

Esta Penitenciaría Apostólica, además, concede de buen grado, en las mismas condiciones, la Indulgencia Plenaria con ocasión de la actual epidemia mundial, también a aquellos fieles que ofrezcan la visita al Santísimo Sacramento, o la Adoración Eucarística, o la lectura de la Sagrada Escritura durante al menos media hora, o el rezo del Santo Rosario, o el ejercicio piadoso del Vía Crucis, o el rezo de la corona de la Divina Misericordia, para implorar a Dios Todopoderoso el fin de la epidemia, el alivio de los afligidos y la salvación eterna de los que el Señor ha llamado a sí.

La Iglesia reza por los que estén imposibilitado de recibir el sacramento de la Unción de los enfermos y el Viático, encomendando a todos y cada uno de ellos a la Divina Misericordia en virtud de la comunión de los santos y concede a los fieles la Indulgencia plenaria en punto de muerte siempre que estén debidamente dispuestos y hayan rezado durante su vida algunas oraciones (en este caso la Iglesia suple a las tres condiciones habituales requeridas). Para obtener esta indulgencia se recomienda el uso del crucifijo o de la cruz (cf. Enchiridion indulgentiarum, n.12).

Que la Santísima Virgen María, Madre de Dios y de la Iglesia, Salud de los Enfermos y Auxilio de los Cristianos, Abogada nuestra, socorra a la humanidad doliente, ahuyentando de nosotros el mal de esta pandemia y obteniendo todo bien necesario para nuestra salvación y santificación.

El presente decreto es válido independientemente de cualquier disposición en contrario.

Dado en Roma, desde la sede de la Penitenciaría Apostólica, el 19 de marzo de 2020.

Mauro. Card. Piacenza

Penitenciario Mayor

Krzysztof Nykiel

Regente

La Liturgia Tradicional también es para Niños pequeños

Los jóvenes perciben el misterio del amor divino de la manera en que es apropiada para un infante o un niño pequeño. Negarles este acto de percepción es en esencia, decir que Dios sólo puede comunicarse en la manera que encontremos apropiada para nuestra fe sofisticada, inteligente, racional y adulta.

Por Gregory Dipippo. NLMSummorumPontificum.mx . 18 de marzo de 2020.

A juzgar por nuestras gráficas de estadísticas, a la gente realmente le gustó la participación del comediante Jeremy McLellan sobre la discusión de llevar niños pequeños a Misa. (McLellan estaba respondiendo a una pieza en el blog del p. Michael White, pastor de la iglesia de la Natividad en Timonium, Maryland [EE.UU.] titulada “Por qué no animamos a los niños pequeños en la Iglesia”). Sobre el mismo tópico, recomiendo encarecidamente a nuestros lectores una excelente pieza titulada “La Liturgia es para los niños pequeños” en Church Life Journal, escrita por el editor fundador Timothy O’Malley, quien también es el director del Centro Notre Dame para la Liturgia. A continuación unos breves extractos.

“Desde mi perspectiva, el argumento del P. White es deficiente no simplemente porque alega por la exclusión de los jóvenes niños del acto de celebración parroquial. Más bien, la publicación del blog revela una falta de comprensión de la naturaleza del acto en sí mismo. Esta falta de comprensión no es exclusiva del P. White, sino que ha infectado a la mayoría de parroquias católica en Occidente mucho antes del Concilio Vaticano II. Cuando se reduce el acto litúrgico a una “comprensión”, entonces hay una eliminación de lo contemplativo, estético, y así encarna la formación, que es parte integral de una existencia de adoración…

Los jóvenes perciben el misterio del amor divino de la manera en que es apropiada para un infante o un niño pequeño. Negarles este acto de percepción es en esencia, decir que Dios sólo puede comunicarse en la manera que encontremos apropiada para nuestra fe sofisticada, inteligente, racional y adulta…

En este sentido, la publicación en el blog del P. White no es sino algo constante en el culto en los Estados Unidos en esta etapa. Las liturgias son cacofonías de proclamaciones verbales, de sermones, de explicación de ritos y el significado de las fiestas. Hay tan poco qué contemplar en las iglesias que han sido construidas como centros comerciales suburbanos. Se elige la música, no porque proporcione algo para percibir la belleza del sonido ordenado que se emplea para adorar a Dios, sino en cambio, para transmitir un “mensaje” en textos de himnos que a menudo son más ideológicos que estéticos o teológicos. Con frecuencia se da tan poco la virtud de gravitas[1] en el acto de adoración, un sentido que tenemos que ajustar nosotros mismo para adorar a Dios, ya que lo que anhelamos es un acto de adoración agradable y significativo.

Tal vez, lo que necesitamos no es excluir a los niños del acto de adoración. En cambio, debemos comprender la celebración litúrgica como si los participantes principales en el acto de culto fueran los niños. En lugar de depender de los discursos sin fin, en los medios de comunicación, incluidas las pantallas de video, debemos crear espacios separados donde todos los sentidos se involucren en adoración. Enfatizando la comprensión mediante paréntesis, de una buena parte de lo que significa ser un ser humano.

Así que, en vez de crear una liturgia especial para niños apropiada para su comprensión, tengamos música que valga la pena escuchar y que podamos acompañar cantando. Construyamos altares y retablos que verdaderamente den tanto a niños como adultos algo para contemplar durante la adoración.

Prestemos atención a la manera en que la luz santifica el espacio, en cómo el color deleita el ojo. Tal vez algunos niños estén aburridos en misa, no porque sean incapaces de comprender lo que está sucediendo, sino porque hay mucho discurso y no suficiente silencio, no suficiente acción encarnada, no suficiente para contemplar”.

Fuente: Una Voce BAJA

www.SummorumPontificum.mx

[1] La gravitas (como la dignidad y la seriedad exenta de toda frivolidad), era una de las antiguas virtudes romanas que la sociedad más apreciaba, junto con el deber, la pietas, la dignitas y la virtus.

El término gravitas no debe confundirse con “gravedad” entendida como importancia, aunque los dos términos tienen una etimología común: ambos derivan, de hecho, de la palabra latina que indica peso, pesadez. Adquiere el significado de un sentido ético, de seriedad, severidad y dignidad y connota una cierta substancia o profundidad de personalidad. En la Antigua Grecia, el término areté podría tener una acepción parecida.

¡No tengáis miedo de Cristo! Las tradiciones de la Iglesia están muy vivas, y los católicos necesitan sumergirse en ellas

¡No tengáis miedo de Cristo! Él no quita nada, y lo da todo. Quien se da a Él, recibe el ciento por uno. Sí, abrid, abrid de par en par las puertas a Cristo, y encontraréis la verdadera vida”.

Benedicto XVI

Por Peter Kwasniewski. SummorumPontificum.mx . 17 de marzo de 2020.

Hoy en día, cuando las creencias y prácticas tradicionales están reapareciendo inesperadamente en el catolicismo, uno ve a los escépticos sacudiendo la cabeza y hablando de cómo la tradición del pasado está muerta y enterrada, o hermosa pero inaccesible, o cómo uno se arriesga a la rareza al intentar “reconectarse” con algo que ya no se ve y se siente espontáneamente como “nuestro”. Para mí, sin embargo, ese escepticismo no tiene sentido, porque mi experiencia en la vida ha sido que la tradición está viva y bien. Pero uno tiene que darse a sí mismo a ella; está viva y bien en aquellos en quienes vive y florece. Permítanme explicar.

Soy cantor y compositor de música sacra. La música sagrada siempre ha sido un reino de gran conservadurismo, en el que cada generación, mientras se agrega a la tienda común, continúa preservando y cantando la música heredada. Por ejemplo, cuando nació la polifonía del Renacimiento, el canto gregoriano no desapareció; Continuó siendo utilizado junto con el nuevo estilo. Cuando el barroco suplantó al Renacimiento, la música secular cambió considerablemente, pero en la liturgia de la Iglesia todavía se podían oír con frecuencia el son de Palestrina, Lassus o Victoria. Cuando Mozart y Haydn estaban escribiendo sus Misas orquestales, los Propios todavía estaban siendo cantados en el mismo llanto antiguo. Hasta el día de hoy, dondequiera que se celebre la liturgia como debiera, aún escucharemos esos antiguos cantos, tal vez complementados con motetes o misas extraídas de cualquiera de los períodos creativos a través de los cuales ha pasado la fe. Ser un artista y compositor de música sacra es experimentar la frescura y la actualidad perennes de todo este patrimonio. No parece tan rígidamente pasada de moda, como si se tratara de revivir un estilo anterior de ropa; aparece como antiguo, sagrado, apropiado, hecho a medida para su propósito.

Cuando escribo mi propia música, sigo a mis predecesores, ya sea que yo lo haga conscientemente o si simplemente sigo mi fantasía: mi homofonía y polifonía tendrán melodías cantadas y cadencias establecidas. Pero nunca suena como un intento de una reconstrucción históricamente auténtica de un compositor pasado, como si fingiera ser [Giovanni Pierluigi da] Palestrina[1]. Aparte del hecho de que no tengo el talento para lograr una imitación perfectamente convincente de Palestrina, es evidente que la música de los compositores modernos, por más “conservadores” que sean, todavía suena como nueva música de los modernos, pero arraigada en la tradición a la que están contentos de pertenecer, armoniosa con todo lo que ha venido antes.

En otras palabras, tengo una experiencia de “ser yo mismo”, de producir mi propio trabajo, mientras que al mismo tiempo estoy en continuidad con la tradición católica. No hay antagonismo en esta relación. El pasado no es “meramente” el pasado, ya que vive en mi mente y mi corazón como una realidad presente que traigo al futuro. Palestrina está muerto, pero la música de Palestrina, cada vez que se ejecuta, está tan viva como lo fue cuando sonó por primera vez en las iglesias de Roma. Comprometida con el papel, la música adquiere una existencia ideal, y cuando se realiza, logra una existencia real otra vez, y llega a los oídos de las personas hoy en día como un sonido bellamente ordenado. He tenido una experiencia similar al ver a mis hijos sumergirse en los repertorios de sus respectivos instrumentos (arpa, laúd, piano, órgano). No importa el período de tiempo de la música, la toman como recién salida del horno, y le hacen cobrar vida de nuevo, dando placer a los oyentes.

Para mí, la experiencia más fundamental y que cambió la vida en este sentido ha sido descubrir y aprenderme a mí mismo a la liturgia tradicional de la Iglesia Católica Romana, convirtiéndome en discípulo de sus ricas plegarias y hermosos cantos, gestos preñados y magníficos símbolos. Me ha llevado décadas llegar a un punto en el que estoy completamente “unido” con esta liturgia, donde me habla íntimamente, más allá de toda necesidad de análisis; y tan lejos de haber perdido su fascinación a través de la familiaridad, me parece ahora algo que no podría vivir sin ella. Esta tradición, que para algunos extranjeros es una pieza de museo cubierta de telarañas, está vibrantemente viva en mi alma y en las almas de muchas personas que conozco, como mi esposa y mis hijos. Se convirtió para nosotros no en un objeto al que contemplamos, sino en un medio a través del cual vivimos, vemos y amamos.

El factor crucial en todo lo que he relatado es esto: hay que sumergirse en la tradición. No puede ser la inmersión de un dedo en la corriente. No puede ser una excelente consideración académica desde lejos, mirando a través de múltiples velos de comentarios y aparatos. Tiene que ser una “experiencia de inmersión total”: uno tiene que soltarse, olvidarse, abandonarse a la realidad a la mano y dejar que se forme la visión y el oído de uno, incluso las expectativas de lo que se puede ver y ser escuchado.

Es precisamente en este punto donde la autoconciencia moderna, que es otra forma de llamar a la tentación de la autonomía, objeta: “Será mejor que tengas cuidado de dejarte ir. Puedes terminar siendo una persona diferente. Puede ser tragado y convertirse en un fanático. Es mejor mantener el control de ti mismo y mantener la distancia, para mantener la objetividad de un observador neutral”. En otras palabras, es la serpiente que susurra: “No seas un santurrón. Aquellos que se sumergen en el río pueden ahogarse”.

Esta objeción, que todos hemos enfrentado de una forma u otra, muestra que hay una cierta elección involucrada en la falta de conexión con la tradición católica, al menos para aquellos que son afortunados suficiente para rozarla: uno tiene miedo de abrirse al misterio trascendente que simboliza y comunica.

En su homilía inaugural el 24 de abril de 2005, el Papa Benedicto XVI retrató con fuerza esta dramática alternativa entre el miedo y la rendición. Mientras escuchamos sus palabras, pensemos no solo en Cristo o el cristianismo en un sentido genérico, sino en las riquezas de la fe católica en su tradición concreta:

“¿Acaso no tenemos todos de algún modo miedo –si dejamos entrar a Cristo totalmente dentro de nosotros, si nos abrimos totalmente a él–, miedo de que él pueda quitarnos algo de nuestra vida? … ¡No! Sólo con esta amistad se abren las puertas de la vida. Sólo con esta amistad se abren realmente las grandes potencialidades de la condición humana. Sólo con esta amistad experimentamos lo que es bello y lo que nos libera. … ¡No tengáis miedo de Cristo! Él no quita nada, y lo da todo. Quien se da a Él, recibe el ciento por uno. Sí, abrid, abrid de par en par las puertas a Cristo, y encontraréis la verdadera vida”.

Se ha puesto de moda hablar del hombre moderno como teniendo una “coraza”, impermeable a lo sobrenatural, en guardia contra lo divino, que ya no vibra compasivamente con las armonías de un mundo teofánico. Pero hay una sutil ilusión en este idioma. Uno no nace como un ser acorazado, o predestinado para ser uno; es uno mismo quien quiere ser un ser acorazado. Al final del día, ¿no podría ser esta fábula de un “ser acorazado” simplemente una descripción psicológica de la condición del hombre caído, de la cual está destinado a ser atraído por la práctica de la religión y la operación de la gracia de Dios? Toda la fuerza de la espiritualidad católica busca romper esta oposición entre el ego y Dios, una oposición en la que nacemos y contra la cual tenemos que luchar todos los días de nuestra vida.

Fuente: Una Voce BAJA. Un capítulo de Una Voce México

Foto de portada: Karilú Valdés

[1] Giovanni Pierluigi da Palestrina (Palestrina, (en latín “Praeneste”), cerca de Roma, el 30 de septiembre de 1525 – Roma, 2 de febrero de 1594), compositor italiano renacentista de música religiosa católica, reconocido por sus composiciones polifónicas.

El Card. Burke conferirá la 1ª. Ordenación en México para la FSSP, y primera tradicional en décadas.

Por The Missive, FSSP. SummorumPontificum.mx . 14 de marzo de 2020.

Este próximo mes de junio, la FSSP celebrará su primera ordenación en México cuando Su Eminencia el Cardenal Raymond Leo Burke venga a Guadalajara para ordenar al Diácono Javier Ruiz Velasco Aguilar en Zapopan, Jalisco. Este feliz evento se llevará a cabo en conjunto con el 3er Congreso Anual ‘Summorum Pontificum’ que tendrá lugar este año en Guadalajara, así como con la 2da Convención Nacional de Una Voce México, y 3er. Encuentro Nacional de Educación en Casa, “Pilares de la Educación”, de la FSSP Guadalajara. Varios otros eventos igual de emocionantes han sido planeados también.

El Díacono Aguilar en su ordenación diaconal

El Congreso comenzará el jueves 11 de junio y concluirá el domingo 14 de junio. Para quienes no hable español, habrá disponible traducción simultánea de las conversaciones del Congreso los días jueves y viernes.

La ordenación tendrá lugar el viernes 12 de junio a las 4pm en la iglesia de San Juan Macías en Zapopan, la ciudad natal del futuro sacerdote. El Rev. Aguilar, quien será el primer sacerdote ordenado de la FSSP Guadalajara, celebrará su primera misa al día siguiente, el sábado 13 de junio a las 9:30 a.m. en la Basílica de Zapopan.

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Otros aspectos destacados del itinerario incluyen una Misa Pontifical y procesión el jueves por la tarde a las 6 p.m. para la fiesta de Corpus Christi, y una Misa Pontifical con Confirmaciones el domingo por la tarde a las 6 p.m.

Son todos bienvenidos a asistir a estos eventos. Las entradas para el Congreso (que no son necesarias para la Ordenación o las misas, que son de entrada libre) acaban de salir a la venta, y puede comprarlas y encontrar más información sobre el evento en www.summorumpontificum.mx +

The Missive. FSSP

Traducción de SummorumPontificum.mx