Cómo ganar Indulgencias en Semana Santa

A partir del decreto Enchiridion indulgentiarum quarto editur publicado por la Penitenciaria Apostólica de la Santa Sede.

Para Jueves Santo, Viernes Santo, Sábado Santo, otras indulgencias y normas generales sobre las indulgencias.

Para quienes están legítimamente impedidos, es decir, aquellos que de ninguna manera pueden cumplir con todos los requisitos o los que, de poder cumplimentarlos, no sería sin ocasionarse u ocasionar a otros algún serio prejuicio


SummorumPontificum.mx . 9 de abril de 2020.

El Enchiridion Indulgentiarum, o Enchiridion de Indulgencias, es un documento publicado por la Penitenciaría apostólica en el que se detallan las concesiones de indulgencias vigentes, tanto parciales como plenarios, además de las normas que regulan la concesión y usufructo de estas indulgencias. El último Enchridion publicado corresponde a la cuarta edición, de julio de 1999.

Si bien el Enchiridion es el compendio oficial ordinario de las indulgencias que los fieles cristianos pueden recibir, el Santo Padre concede regularmente indulgencias extraordinarias que no aparecen en este documento.

Cuando este “Manual de Indulgencias” (nombre dado en español al Enchiridion indulgentiarum)fue editado por primera vez, en junio del año 1968, se puso en práctica la norma 13 de la Constitución apostólica Indulgentiarum doctrina:

«Se revisará el Manual de indulgencias con el criterio de que sólo se enriquezcan con indulgencias las principales preces y las principales obras de piedad, de caridad y de penitencia». 


Con las sucesivas ediciones, hasta la presente, la Penitenciaría Apostólica ha pretendido hacer más claro el texto, corregir algunos aspectos de menor importancia, de acuerdo con las exigencias de un análisis crítico, y, finalmente, añadir algunos elementos nuevos.

Para ganar indulgencia plenaria, se requiere la ejecución de la obra, el cumplimiento de las tres condiciones y una plena disposición interior que excluya toda afección al pecado.

Si se trata de indulgencia parcial, de acuerdo con la norma 4, se requiere la ejecución de la obra y, como mínimo, la contrición del corazón.

Si la obra enriquecida con indulgencia plenaria es susceptible de ser dividida en partes (por ejemplo, el Rosario mariano -que se reza por partes, dividido- en decenas), el que por una causa razonable no realiza la obra completa, puede ganar, por la parte que ha realizado, indulgencia parcial.

Son dignas de especial mención las concesiones que se refieren a algunas obras, enriquecidas con indulgencia plenaria, con las cuales el fiel cristiano puede ganarla todos los días del año, quedando en pie la norma 18 § 1, según la cual sólo puede ganarse una indulgencia al día:

  • La adoración del Santísimo Sacramento  [Tantum Ergo] durante al menos media hora (conc. 7 § 1, 1.°);
  • El piadoso ejercicio del Via Crucis (conc. 13, 2.°);
  • El rezo del Rosario mariano o del himno Akhátistos en una iglesia o un oratorio, o en familia, en una comunidad religiosa, en una asociación piadosa y, en general, siempre que varios fieles se reúnan para un buen fin (conc. 17 § 1, 1.° y conc. 23 § 1);
  • La lectura piadosa de la Sagrada Escritura durante al menos media hora (conc. 30).

ALGUNAS MANERAS DE OBTENER INDULGENCIA PLENARIA

Bendición papal

Se concede indulgencia plenaria al fiel cristiano que reciba piadosa y devotamente, aunque sea sólo a través de la radio o la televisión, la bendición impartida por el Sumo Pontífice: Urbi et Orbi, o por el Obispo a los fieles encomendados a su cura pastoral, según la norma 7, 2 de este Manual de Indulgencias.

Doctrina cristiana

Se concede indulgencia parcial al fiel cristiano que trabaje en enseñar o aprender la doctrina cristiana.

Conmemoración de la Pasión y Muerte del Señor

Se concede indulgencia plenaria al fiel cristiano que:

  1. (24) el Viernes santo de la Pasión y Muerte del Señor asista piadosamente a la adoración de la cruz en la solemne Acción litúrgica. (Solamente en el marco de dicha celebración).
  2. (25) practique el piadoso ejercicio del Via Crucis o se una piadosamenteal que practica el Sumo Pontífice (en el Coliseo Romano) y que es retransmitido por la radio o la televisión.

Con el piadoso ejercicio del Via Crucis se actualiza el recuerdo de los sufrimientos que soportó el divino Redentor en el camino desde el pretorio de Pilato, donde fue condenado a muerte, hasta el monte de la Calavera o Calvario, donde murió en la cruz por nuestra salvación.

Para ganar indulgencia plenaria se establece lo siguiente:

  1. El piadoso ejercicio debe practicarse ante las estaciones del Via Crucis legítimamente erigidas.
  2. Para erigir el Via Crucis se requieren catorce cruces,a las que provechosamente se acostumbra añadir otros tantos cuadros o imágenes que representan las estaciones de Jerusalén. (Estos cuadros no son obligatorios pero sí las cruces).
  3. Según la costumbre más extendida, este piadoso ejercicio consta de catorce lecturas piadosas,a las que se añaden algunas oraciones vocales. No obstante, para realizar este piadoso ejercicio, se requiere únicamente la piadosa meditación de la Pasión y Muerte del Señor, sin que sea necesaria una consideración sobre cada uno de los misterios de las estaciones.
  4. Se requiere el paso de una estación a otra.

Si el piadoso ejercicio se practica públicamente y el movimiento de todos los presentes no puede efectuarse sin evitar el desorden, basta con que quien dirige el ejercicio se traslade a cada estación, sin que los demás se muevan de su lugar. De hecho, estarán “peregrinando” con la vista, y, mejor aun, con el corazón.

5. Los que están legítimamente impedidos (es decir, o aquellos que de ninguna manera pueden cumplir con todos los requisitos o los que, de poder cumplimentarlos, no sería sin ocasionarse u ocasionar a otros algún serio prejuicio, como sería, por ejemplo, dejar de cuidar a un enfermo terminal) pueden ganar la misma indulgencia, si al menos por un tiempo, por ejemplo, un cuarto de hora, se dedican a la piadosa lectura y meditación de la Pasión y Muerte del Señor Jesucristo.

6. Al piadoso ejercicio del Via Crucis se asimilan, también en lo que se refiere a la consecución de la indulgencia, otros piadosos ejercicios, aprobados por la autoridad competente, en los que se recuerda la Pasión y Muerte del Señor, manteniendo las dichas catorce estaciones.

Adviértase de paso, que de entre los numerosos ejercicios engendrados por la piedad, el del Vía Crucis ocupa un indiscutido lugar de relevancia.

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EN RESUMEN

Indulgencias para Semana Santa


JUEVES SANTO

  • Tantum Ergo:
    • Indulgencia parcial a los fieles que reciten piadosamente las estrofas de este himno.
    • Indulgencia plenaria el Jueves Santo y la fiesta del Santísimo Sacramen­to, si es recitado solemnemente.
  • Adoración al Santísimo Sacramento:
    • Indulgencia parcial a quien visita el Santísimo Sacramento.
    • Indulgencia plenaria si se permanece en adoración por lo menos por media hora.

VIERNES SANTO

  • Adoratio Crucis: Indulgencia plenaria a los fieles que participan piadosamente en la adoración de la Cruz y la besen durante el oficio litúrgico solemne.
  • Via Crucis: Indulgencia plenaria. Para obtener la indulgencia plenaria deben cumplirse las siguientes normas:
    • El piadoso ejercicio debe ser cumplido ante las estaciones del Vía Crucis, legítimamente erigidas.
    • Es necesario desplazarse de una estación a la otra. Si el piadoso ejercicio se cumple públicamente y el movimiento de todos los presentes no puede hacerse con orden, es suficiente con que se mueva de una estación a la otra quien dirige el pío ejercicio, mientras los otros quedan en su sitio.
    • Los “impedidos” podrán alcanzar la misma indulgencia dedicando al menos media hora a piadosas lecturas y meditaciones de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo.

SÁBADO SANTO

  • Renovación de las promesas bautismales:
    • Indulgencia par­cial a los fieles que renueven sus promesas bautismales según cualquier fórmula en uso.
    • Indulgencia plenaria si esta renovación tiene lugar durante la celebración de la Vigilia Pascual o el aniversario de su nacimiento.

OTRAS INDULGENCIAS

  • Santo Rosario:
    • Indulgencia plenaria si la recitación se hace en la iglesia o en un oratorio público, o también en familia, en una Comunidad religiosa, en una pía Asociación. Se concede indulgencia parcial en otras circunstancias.
    • Para la indulgencia plenaria se establecen las siguientes normas:
      • Es suficiente el recitado de la tercera parte del Rosario, pero las cinco decenas deben recitarse sin interrupción.
      • A la oración vocal se debe agregar la piadosa meditación de los misterios
  • Comunión espiritual: El acto de la comunión espiritual con cualquier fórmula piadosa está enriquecido con indulgencia parcial.
  • Lectura de la Sagrada Escritura:
    • Indulgencia parcial a quien lee la Sagrada Escritura con la veneración debida a la palabra divina y a modo de lectura espiritual.
    • Indulgencia plenaria si la lectura se extiende por lo menos a una media hora.

NORMAS GENERALES SOBRE LAS INDULGENCIAS

  • Las indulgencias, tanto parciales como plenarias, pueden ser aplicadas a los difuntos a modo de sufragio. Pero nadie puede aplicar a otros hombres aún vivos las indulgencias que gana.
  • Para ganar las indulgencias, se requieren las siguientes condiciones:­ Haber recibido el bautismo, no estar excomulgado, hallarse en estado de gracia (al menos al finalizar las obras prescriptas) y estar sometido a la jurisdicción de aquél que otorga las indulgencias. Asimismo, debe tenerse la intención, por lo menos en general, de ganarlas. Y es necesario que las obras prescriptas se realicen en el tiempo y modo establecidos en la concesión.
  • La indulgencia plenaria puede ser ganada una sola vez por día. Pero el fiel puede ganar la indulgencia “in articulo mortis” aun cuando ya haya ganado otra indulgencia plenaria ese mismo día.
  • La indulgencia parcial puede ser ganada varias veces por día, salvo explícita indicación en contrario.
  • Para ganar la indulgencia plenaria, debe cumplirse con la obra prescripta y, además, otras tres condiciones: 1. Confesión. 2. Comunión Sacramental. 3. Oración por las intenciones del Sumo Pontífice. Se indica además, que sea excluido toda inclinación al pecado, aún al venial.
  • Si falta esta plena disposición, o si no se cumplen las condiciones mencionadas, la indulgencia será solamente parcial.
  • Las tres condiciones pueden ser cumplidas varios días antes o des­pués de la obra prescripta; sin embargo, es conveniente que la comunión y la oración por las intenciones del Sumo Pontífice se reali­cen el mismo día en que se cumple la obra prescripta.
  • Con una sola confesión sacramental se pueden alcanzar muchas indulgencias plenarias. En cambio, con una sola comunión eucarística y una sola plegaria según las intenciones del Sumo Pontífice se puede alcanzar una sola indulgencia plenaria.
  • Se cumple plenamente la condición de la oración según las intenciones del Sumo Pontífice recitando, según sus intenciones, un Padrenuestro y un Avemaría. Queda librado a la libertad de los fieles el recitar cualquier otra plegaria según la piedad y la devoción de cada uno.
  • No se puede alcanzar una indulgencia con una obra que de por sí se esté obligado a hacer por ley o por precepto, a menos que en la concesión no se diga expresamente lo contrario. No obstante, quien cumple una obra que le fue impuesta como penitencia sacramental, puede al mismo tiempo satisfacer la penitencia y alcanzar la eventual indulgencia anexa a esta obra.

Fuente: Dominus Est

Portada:

www.anarey.es

Angel Pantoja

Vestidor David Calleja

Ver también: ¡Nueva Indulgencia plenaria disponible durante la pandemia del Covid-19!

Obispos preguntan a Jóvenes por qué se quedaron en la Iglesia Católica. Responden: ‘Por la Misa Tradicional’

“Ver la belleza en la tradición de la Iglesia y la reverencia en la misa tradicional. Este tipo de misa llevó a un encuentro con Cristo en la Eucaristía”.

“La disponibilidad de la Misa Tradicional, me hizo quedarme. Allí encontré reverencia y una llamada a vivir cada vez más profundamente una vida de amor sacrificial, y a luchar por el Cielo todos los días”.

Por Claire Chretien. SummorumPontificum.mx . 2 de abril de 2020.

La Conferencia de Obispos de los Estados Unidos (USCCB por sus siglas en inglés) preguntó a jóvenes católicos que no han abandonado la fe, ¿qué los hizo quedarse? Si bien su respuesta es sorpresiva para muchos, no lo será para cualquiera que esté familiarizado con el estado de la Iglesia hoy en día.


Antes que nada, hay que felicitar a la USCCB por preguntar a los jóvenes por qué se han quedado en la Iglesia en lugar de abandonarla; con demasiada frecuencia el liderazgo de la Iglesia toma sus indicadores sobre la catequesis y la evangelización de aquellos que objetan varias doctrinas católicas. También se debe felicitar a la USCCB por reconocer que los adultos jóvenes son una mejor autoridad en la “juventud” que los baby boomers liberales del Vaticano II, cuyo control sobre la vida de la Iglesia ha producido memes como “Susanita la del Consejo Parroquial”.

Muchos de los comentarios con más “Me gusta” sobre esta pregunta planteada a los seguidores de la USCCB en Facebook fueron sobre la Misa Tradicional en Latín (MTL), el hermoso y antiguo rito de la Misa que fue codificado en el Concilio de Trento. Ha habido un resurgimiento en la última década, aproximadamente, desde que el Papa Benedicto XVI aclaró que el Concilio Vaticano II nunca abrogó esta forma de la misa, y que los sacerdotes no necesitan el permiso de sus obispos para ofrecerla.

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Gran parte de este resurgimiento ha sido de mi generación. La belleza, la bondad y la verdad de Misa antigua nos atraen. Es de otro mundo. Dirige nuestros pensamientos al cielo y a Dios. No es un espectáculo que el sacerdote pone para la congregación. La Misa antigua ayuda a las almas a llegar al cielo. Hace que la gente sea católica, porque ésta es católica – mucho más católica que gran parte de lo que sucede en las parroquias en la mayor parte de Occidente.

“Tengo 23 años”, comentó una joven. “Permanezco debido a la verdad arraigada en la tradición que se encuentra en la Iglesia, especialmente en la Misa Tradicional en Latín”.

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“Descubrir la Misa Tradicional en Latín, y aprender sobre todas las hermosas enseñanzas tradicionales de nuestra Iglesia es lo que me ha mantenido católico”, dijo otro.

Un millennial de 24 años: “Ver la belleza en la tradición de la Iglesia y la reverencia en la misa tradicional. Este tipo de misa llevó a un encuentro con Cristo en la Eucaristía”, escribió un joven. “La música tradicional, el incienso, y la hermosa arquitectura tradicional de la iglesia. A través de padres que fueron grandes modelos de la fe y estuvieron muy involucrados en enseñarnos la fe y el ‘Por qué’ de las enseñanzas de la iglesia y de María. Me enseñaron el amor de Dios y cómo cuando nos esforzamos por amar a Dios en todas nuestras acciones, esto nos permite convertirnos plenamente en la persona que Dios nos hizo ser y que nos lleva a la felicidad”.

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Otros comentarios en la publicación de USCCB en Facebook reflejaron el mismo sentimiento:

“Descubrir la misa tradicional en latín fortaleció mi fe. La encontré en un momento estando en la universidad cuando me desconecté. Mi esposo no creció asistiendo a la iglesia, se convirtió en católico y también amó la misa en latín”.

“La Misa Tradicional en Latín que incluye la reverencia, la verdadera adoración, la petición y la Acción de Gracias de la Eucaristía. Sólida enseñanza católica sin error ni insinuaciones emocionales. ¡Muy agradecido por el Instituto de Cristo Rey Sumo Sacerdote! La Iglesia Católica es la verdadera fe en la que se encuentra la salvación”.


“Después de que mi novio (ahora esposo) me introdujera en la Forma Extraordinaria de la Misa, he cambiado mi carrera de maestra de música de primaria por una Maestría en Música Sacra. Mi corazón arde en deseos de compartir el regalo de nuestra herencia musical católica milenaria y reclamar esas piezas para el contexto de la liturgia en lugar de un escenario para conciertos (donde las he realizado en el pasado). Además, mi esposo y yo manejamos 30 minutos a nuestra parroquia que tiene la Forma Extraordinaria… así como una hermosa y adecuadamente ejecutada Forma Ordinaria. Recientemente descubrimos que hay un grupo de aproximadamente otras 20 familias jóvenes de nuestra área que hacen lo mismo después de haber descubierto la Forma Extraordinaria en los últimos años. Nuestra parroquia está creciendo, aumentando principalmente con adultos y familias jóvenes. Ver tal cuidado por la liturgia y aprender más sobre la liturgia y los tesoros de nuestra Iglesia me ha convertido en un católico aún más entusiasta que nunca en mi vida”.

“La disponibilidad de la Misa Tradicional (Forma Extraordinaria, como es llamada actualmente), me hizo quedarme. Allí encontré reverencia y una llamada a vivir cada vez más profundamente una vida de amor sacrificial, y a luchar por el Cielo todos los días”.

Fuente: Dominus Est

LA IMPORTANCIA DE LA SOTANA. Hagamos visible el Sacerdocio

Yo visto la sotana en realidad por el 96 % que no vienen a la iglesia, porque sabe usted, toda esta multitud que está al exterior, que no va a las iglesias, ¿cómo quiere usted que tengan ellos la oportunidad de encontrar un sacerdote?

P. Michel-Marie Zanotti Sorkine

Por P. Michel-Marie Zanotti Sorkine. SummorumPontificum.mx . 1 de abril de 2020.

VER VIDEO:

P. Michel Marie: Yo creo, vea usted, que el sacerdocio debe ser visible. Es necesario que podamos…

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¿Pero por qué viste usted – si me lo permite – una sotana?

P. Michel Marie: Sí, la sotana, yo la visto en realidad por el 96 % que no vienen a la iglesia, porque sabe usted, toda esta multitud que está al exterior, que no va a las iglesias, ¿cómo quiere usted que tengan ellos la oportunidad de encontrar un sacerdote?

Es necesario que en los bares por donde voy, en ese gran boulevard a donde bajo todos los días, haya la posibilidad para todo el mundo de acercarse a mí, de hablarme, de confiarme cualquier cosas de su vida. Esta sotana es esencial.

Foto: Fraternidad Sacerdotal San Pedro en México

¿Así sucede?

P. Michel Marie: Así sucede, y creo que deberíamos verdaderamente hacer en esto un gran examen de conciencia, porque somos actualmente 15.000 sacerdotes en Francia, démonos cuenta, 9.000 están activos creo. Hay también 40.000 religiosas. Estoy seguro de que si todo el mundo – por un decreto que cayera del Cielo – se pusiera su sotana, tomara el velo, ¿qué pasaría? Pasaría que diariamente la gente encontraría servidores de Dios, y la Iglesia retomaría su lugar en el campo social.

Usted no hará amigos diciendo esto.

P. Michel Marie: Pero no importa, yo lo digo por el Señor y por el futuro del Cristianismo.

Fuente: Una Voce BAJA

Un capítulo de Una Voce México

Portada: Fraternidad Sacerdotal San Pedro en México

Experimentando la belleza de la Misa Tradicional de primera mano

El mundo es un lugar hermoso pero desordenado, infundido de gracia pero herido por el pecado, nublado por la ambigüedad y a menudo desfigurado por la crueldad y la oscuridad.

Al mirar los arcos de la iglesia de Santa María y su techo abovedado, tuve la visión interior de que esta magnífica estructura de resurgimiento gótico fue construida específicamente para la solemnidad de la Misa en latín. Los inmigrantes irlandeses que construyeron esta iglesia en 1869, lo hicieron teniendo la Misa en latín en mente – una Misa que sirve como recordatorio de la majestad de Dios y de las glorias que esperan a los fieles en el cielo.

Por Brian Fraga. OSVNews. SummorumPontificum.mx . 27 de marzo de 2020.

El mundo es un lugar hermoso pero desordenado, infundido de gracia pero herido por el pecado, nublado por la ambigüedad y a menudo desfigurado por la crueldad y la oscuridad.

Pero en la Iglesia de Santa María en Providence, Rhode Island, el mundo exterior parece derretirse todos los domingos por la mañana en medio de una encantadora mezcla de polifonía sacra, incienso y antiguas preces en latín.

“La primera vez que vine aquí, me sorprendió lo hermosa que era la misa”, dijo Paul Paille, un residente de Providence de 27 años que trabaja en Finanzas. En su mano izquierda, sostenía su propio Misal de 1962 para la Misa Tradicional en Latín.

“Cuando empiezas a asistir a la Misa en latín, piensas: ‘¿Qué está pasando? No sé todas las oraciones. No sé lo que dice el sacerdote. Todo es muy extraño’”, dijo Paille. “Definitivamente me llevó unos tres o cuatro meses acostumbrarme a lo que estaba sucediendo”.

Paille ha asistido desde enero a la Misa en latín – también conocida como Misa en la Forma Extraordinaria – no mucho después de que la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro (FSSP), estableció un apostolado en la Iglesia de Santa María en Broadway por invitación del Obispo Thomas J. Tobin de Providence.

Apostolado de la Fraternidad Sacerdotal San Pedro (FSSP) en Conshohocken, Filadelfia. / Fotografía: Allison Girone

Un crecimiento extraordinario

En poco más de un año, la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro – una sociedad de vida apostólica de Derecho Pontificio, que se especializa en celebrar la liturgia tradicional en latín de la Iglesia – ha visto crecer en más de 300 feligreses su apostolado de Providence, Rhode Island. El apostolado de la FSSP en Filadelfia, también establecido el año pasado, cuenta ya con 400 feligreses.

Ese tipo de rápido crecimiento se ha visto en otros apostolados de la Fraternidad (FSSP) en todo Estados Unidos. En su censo anual de octubre, la FSSP informó que su primer apostolado norteamericano en Dallas, establecido en 1991, ha visto crecer su congregación dominical en un 24 por ciento en el último año. Algunas comunidades FSSP buscan adquirir o construir iglesias más grandes para satisfacer la creciente demanda de su espiritualidad católica tradicional.

“Tan solo en las misas de las 9 a.m. y a las 11 a.m. ha habido iglesia llena con gente de pie, la semana pasada hubo quizás el número de asistentes más grande que hemos visto”, dijo el padre Robert Boyd, un sacerdote diocesano que hace unos años se unió al apostolado de la FSSP en Pequannock, New Jersey.

Varios observadores y sociólogos católicos que estudian religión ofrecen diferentes razones por las cuales las comunidades católicas tradicionales están creciendo en un momento en que la Iglesia, especialmente en sus fortalezas históricas en el noreste y medio oeste, está perdiendo miembros, lo que lleva a los obispos a cancelar las escuelas católicas y cerrar, o fusionar parroquias.

Algunos sostienen que la FSSP y otras comunidades tradicionales ofrecen un refugio seguro para los católicos que viven en una cultura cada vez más hostil a las creencias cristianas tradicionales sobre el matrimonio, la familia, la moral sexual y la persona humana.

Pero para los católicos como Paille, que creció asistiendo a una misa regular en idioma inglés, la belleza y la reverencia que encuentran en la misa en latín – de la cual el Papa Benedicto XVI permitió la más amplia celebración en su carta apostólica de 2007 Summorum Pontificum [ver aquí] – es lo que los atrae a la liturgia tradicional.

“La razón por la que asisto es porque aquí hay algo que no creo que entres en la misa Novus”, dijo Paille. “Aquí, está muy enfocada en Cristo, y en el Novus Ordo [Misa en la Forma Ordinaria] se trata más sobre la comunidad… Quiero que la Misa se centre en el sacrificio de la Misa, que es realmente de lo que se trata, no de la gente”, agregó Paille.

Experiencia de primera mano

He asistido a Misa en lengua vernácula toda mi vida y la encuentro muy Cristo céntrica, pero puede entenderse la atracción hacia la liturgia tradicional presentada en la Misa en la Forma Extraordinaria, lo cual entendí a principios de noviembre en la iglesia de Santa María en Providence.

La primera impresión que tuve al asistir a Misa cantada a las 10 a.m. fue la elaborada ceremonia, en cómo cada movimiento del sacerdote celebrante en el altar parecía estar imbuido de un simbolismo arraigado en la Trinidad. Pude ser capaz de apreciar esto a pesar de que no siempre tuve éxito en seguir un folleto que explicara la liturgia.

Por supuesto, hay diferencias obvias entre las Misas en la forma ordinaria y la forma extraordinaria – el sacerdote mira hacia el altar, no hacia la congregación, y muchas de sus oraciones no son audibles; una lectura del Nuevo Testamento y un pasaje del Evangelio fueron cantados en latín y luego leídos de nuevo en inglés justo antes de la homilía. Pero la estructura básica de la Misa es familiar, y escuchar el Gloria, Kyrie Eleison, el Credo, Hosanna en excelsis y Agnus Dei cantados en latín me hizo pensar cuán grandioso sería si más misas en inglés [en español] incorporaran algo de latín los domingos.

En algunos círculos católicos, las comunidades tradicionales son vistas con sospecha y estereotipadas como aisladas, críticas y hostiles hacia los extraños. No recibí malas miradas durante la misa, en especial porque la mayoría de las personas que vi estaban en oración tan profundamente que probablemente ni siquiera notaron al católico Novus Ordo buscando en su folleto.

“Mi experiencia es que todos aquí han sido caritativos y acogedores con los recién llegados”, dijo Paille.

Observar a la comunidad FSSP en la misa también me hizo darme cuenta de que estaba presenciando una liturgia que habría sido bastante familiar para mis antepasados en Portugal. La mayoría de las mujeres, aunque no todas, usaban mantillas (velos de encaje). La congregación era una mezcla de jóvenes y viejos, con muchos adultos jóvenes y familias con niños, incluidos bebés llorando.

El sacerdote subió al elevado púlpito y pronunció una homilía sobre la necesidad de la gracia santificante para la salvación, y cómo las buenas obras realizadas en estado de pecado mortal “no son suficientes para abrir las puertas del cielo”. El sacerdote habló sin micrófono; me pregunté por qué, y luego recordé que en los días anteriores a la electricidad, un sacerdote necesitaba amplificar su voz sin la ayuda de un equipo de sonido.

Además, al mirar los arcos de la iglesia de Santa María y su techo abovedado, tuve la visión interior de que esta magnífica estructura de resurgimiento gótico fue construida específicamente para la solemnidad de la Misa en latín. Los inmigrantes irlandeses que construyeron esta iglesia de Santa María en 1869, lo hicieron teniendo la Misa en latín en mente – una Misa que sirve como recordatorio de la majestad de Dios y de las glorias que esperan a los fieles en el cielo.

Iglesia de Santa María en Rhode Island, apostolado de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro (FSSP)

La Iglesia Católica es una gran carpa, y hay mucho espacio para diferentes espiritualidades, incluso para nuestros hermanos y hermanas que tienen un Misal en latín.

Brian Fraga es un editor colaborador de nuestro sitio ‘Our Sunday Visitor’ [OSVNews].

Fuente: Una Voce BAJA

Portada: Allison Girone

“LA MISA TRADICIONAL ME HA HECHO UN MEJOR SACERDOTE”: Testimonio de un Sacerdote que celebra Misa Tradicional

¿No habrá llegado el momento de que todos los sacerdotes del Rito Romano, en especial los seminaristas, profundicen en su conocimiento del Sacrificio del Altar aprendiendo la Misa tradicional?


Por UNA VOCE CHILE, Asociación Litúrgica Magnificat.  SummorumPontificum.mx . 26 de marzo de 2020.

Les ofrecemos a continuación, extraída de la web del capítulo chileno de la Federación Internaciónal Una Voce, la Asociación Litúrgica Magnificat, una traducción propia de un valioso testimonio aparecido en el sitio norteamericano Liturgy Guy (el original puede leerse aquí, en inglés). En él, un sacerdote nos cuenta cómo el haber aprendido a celebrar la Misa tradicional lo ha hecho un mejor sacerdote. Conservando la celebración birritual, el sacerdote da cuenta de cómo el conocimiento de la Misa tradicional lo ha ayudado también a celebrar la Misa de Pablo VI de un modo más digno y con mayor recogimiento, proceso de enriquecimiento anhelado por S.S. Benedicto XVI al promulgar el motu proprio Summorum Pontificum. Ojalá testimonios como estos conduzcan a los obispos a atender al llamado del Papa emérito de poner a disposición de los seminaristas la posibilidad de aprender la liturgia perenne de la Iglesia. UNA VOCE SEVILLA

La Misa tradicional me ha hecho un mejor sacerdote

Al aproximarse la Iglesia al aniversario del motu proprio Summorum Pontificum de Benedicto XVI, ha tenido lugar otro aniversario en la Iglesia de Santa Ana, en Charlotte, Carolina del Norte: se cumplieron más de 10 años desde que se volvió a celebrar la Misa tradicional en Charlotte. Desde aquella primera Misa rezada, de un sábado 31 de mayo de 2008 en la mañana, la Misa tradicional no ha dejado de hacerse más disponible y más popular en la ciudad.

Recientemente pregunté al párroco de Santa Ana, el P. Timothy Ried (metodista converso, que apareció hace poco en el programa “The Journey Home”, de EWTN) cómo le ha impactado el antiguo rito en su calidad de sacerdote:

“Después de años de celebrar la Misa tradicional, puedo decir que ella me ha hecho un mejor sacerdote. Me ha hecho amar estar sumergido en su tradición, y ser formado por sus rúbricas y oraciones. Lo más importante es que, celebrar la Misa tradicional, me ha hecho mejorar la forma en que celebro la Misa Novus Ordo. La disciplina que exige la Misa tradicional en su celebración se ha trasladado al modo como celebro la Misa Novus Ordo. Ciertamente he experimentado el mutuo enriquecimiento que Benedicto XVI esperaba que se produjera cuando se celebraran, una al lado de la otra, la Misa tradicional y la Misa Novus Ordo, y pienso que lo mismo ha experimentado nuestra parroquia. Creo firmemente tener un nuevo y mayor aprecio por la inmensa dignidad de la Misa”.

Esta respuesta del P. Ried no debiera sorprendernos. De hecho, he oído a otros sacerdotes expresar los mismos sentimientos cuando celebran la Misa tradicional. Unánimemente han declarado una mayor comprensión del Santo Sacrificio y de su sacerdocio, debido a haber tenido la experiencia del rito antiguo.

S.E. Alexander King Sample, Arzobispo de Portland, Oregon celebrando Misa Tradicional con Padres de la Fraternidad Sacerdotal San Pedro (FSSP)

Cabe recordar que el Arzobispo Alexander K. Sample, de Portland, Oregon, analizó estos mismos beneficios al dirigirse a la Conferencia Sacra Liturgia en Roma, en 2013. En esa ocasión dijo: “Estas son las razones por las que urjo a los obispos a que se familiaricen con el usus antiquior como un medio para lograr para sí mismos una formación litúrgica más profunda y más sólida, que sirva como punto de referencia para llevar a cabo la renovación y reforma de la liturgia en la Iglesia local. Por experiencia propia puedo decir que mi estudio de los antiguos ritos litúrgicos y su celebración han tenido un enorme impacto en mi propio aprecio de nuestra tradición litúrgica, y han fortalecido mi comprensión de los nuevos ritos y su celebración”.

Haciéndose eco de los mismos sentimientos expresados por el P. Ried, el Arzobispo Sample agregó: “El obispo debería también animar a sus seminaristas a que se familiaricen con ese usus antiquior, no sólo por la posibilidad de que puedan ser llamados a celebrar esta forma de la Misa para beneficio de los fieles, sino también para que, como futuros sacerdotes, puedan apreciar la profunda y rica tradición litúrgica de la que derivan los ritos reformados…”.

La verdad es que el rito romano tiene en la actualidad dos formas: la forma ordinaria (la Misa introducida en 1970), y la forma extraordinaria (una liturgia que data de los primeros siglos, y que ha permanecido casi intacta desde el primer milenio).

¿No es ya tiempo de que la Iglesia escuche a estos hombres que celebran ambas formas del Rito Romano, como el Arzobispo Sample y el P. Ried? ¿No habrá llegado el momento de que todos los sacerdotes del Rito Romano, en especial los seminaristas, profundicen en su conocimiento del Sacrificio del Altar aprendiendo la Misa tradicional?

Religión en libertad ha publicado un vídeo de la cuarta edición del congreso Ars Celebrandi, celebrado en la basílica de Nuestra Señora de Lichen (Polonia), durante el cual cuarenta sacerdotes polacos con destinos pastorales en todo el mundo aprendieron a celebrar la Misa tradicional y un centenar de laicos aprendieron a servirla, adquiriendo además una formación básica en gregoriano y polifonía.

FUENTE: Asociación Litúrgica Magnificat y Una Voce Sevilla

SummorumPontificum.mx

Fotografías: Apostolados de la Fraternidad Sacerdotal San Pedro

Portada: Karilú Valdés