La FSSP, cultivando un Apostolado Católico Tradicional en México

Por el P. Jonathan Romanoski. One Peter Five. SummorumPontificum.mx . 14 de abril de 2020. [Artículo publicado originalmente el 14 de diciembre de 2015 por OnePeterFive]

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Con motivo de la celebración de la gran festividad de Nuestra Señora de Guadalupe, me gustaría hacer un breve recuento en homenaje al apostolado de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro (FSSP) en su amado país de México. Todo comenzó cuando se fundó el seminario de habla inglesa de la FSSP. Providencialmente – y al parecer sin mucho debate previo –, se propuso a Nuestra Señora de Guadalupe como patrona titular. Como podrán saber, o no, Nuestra Señora de Guadalupe no sólo es la Patrona de México, sino la Emperatriz de América. Ahora veo más claramente su plan de extender de nuevo la sagrada tradición de la Iglesia en todo el norte, centro y Sudamérica.

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Cuando entré al seminario en el 2001, conocí a mi futuro compañero de congregación, el P. Kenneth Fryar, quien había vivido muchos años en la Ciudad de México tratando de fundar una orden tradicional de franciscanos. Como no estaba en la providencia de Dios que se fundara la orden en aquel momento, decidió unirse a la FSSP, en la cual se encontraba estudiando. Enterado de que él sabía conducir en un país con una manera de conducir diferente, propuse que fuéramos en peregrinación como un grupo pequeño para visitar a nuestra patrona, la Virgen de Guadalupe, en la capital mexicana. Así, partimos desde Nebraska y viajamos en su auto durante las vacaciones de Navidad de 2002-2003.

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Aún recuerdo cuando, después de dormir durante la última parte de la travesía, desperté justo cuando habíamos llegado a la basílica de Nuestra Señora. De inmediato quedé impresionado por la avalancha interminable de peregrinos que acudían a ver la imagen milagrosa. De hecho, es el santuario más visitado en el mundo, incluso más que el de Nuestra Señora de Lourdes. En cualquier día del año se puede ver un flujo constante de peregrinos acercándose a la basílica donde se guarda la imagen milagrosa. También me impresionó la manifestación pública de catolicismo, al ver que incluso choferes de taxi, con sus flamantes vehículos adornados con imágenes religiosas para consagrarlos a Nuestra Señora de Guadalupe. Estaba sin duda descubriendo una cultura que expresa pública y universalmente su catolicismo, y no sería la última vez que lo vería.

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Al entrar y rezar ante la milagrosa imagen, me impactó que después de casi 500 años no se haya desintegrado lo más mínimo. No parece pintada, sino que más bien da la impresión de flotar sobre la tilma[1], hecha de una fibra de cactus que debería haber empezado a descomponerse en sólo unos cuantos años.

Allí le encomendamos nuestros ruegos y peticiones. Poco imaginaba que esto sería el principio de una invitación para vivir y trabajar en su país a fin de cumplir el mismo propósito que Ella le había solicitado en sus apariciones a San Juan Diego cinco siglos atrás: construir una iglesia donde se pudiera ofrecer el santo sacrificio de la Misa, nada menos que la Misa romana tradicional.

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Durante nuestra peregrinación pasamos algunos días en la capital de México y procedimos después a visitar Puebla, Morelia, Guadalajara y muchas otras ciudades. En todos los lugares me impresionó la expresión pública de fe del pueblo mexicano, ver lo que aún queda de la cristiandad en esa nación a pesar de tantas persecuciones masónicas sangrientas. Los mexicanos a los que conocí a lo largo del viaje irradiaban amistad y un espíritu acogedor, de forma que se los veía como una gran familia, en vista de que todos compartían la misma fe católica. Si mi Dios es tu Dios entonces mi casa es tu casa. De la misma manera, las iglesias estaban generalmente llenas de fieles – aún fuera de los horarios de misa – con muchos visitantes rezando de rodillas ante el Santísimo Sacramento y ante los muchos hermosos crucifijos y estatuas. También me sorprendió gratamente ver que nadie recibía la Sagrada Comunión en la mano, y que en general su corazón católico aún conservaba un sentido de devoción muy tradicional. Entonces, pensé que sería un terreno muy fértil para reintroducir la Misa Tradicional en latín.

Tampoco puedo dejar de mencionar que gracias a la típica hospitalidad mexicana de una familia que conocimos en Guadalajara, que me invitó a ir a su casa siempre que lo deseara, decidí regresar cuando pudiera para aprender el idioma y entender mejor el rico tesoro de su historia y cultura católicas.

Fue durante aquella visita veraniega cuando un capellán de nuestra Fraternidad y yo fuimos a visitar al cardenal arzobispo, quien, habiendo oído hablar de nuestra labor, de inmediato extendió una invitación a la FSSP para venir y empezar un apostolado en la Arquidiócesis de Guadalajara.

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Y así, cuando dos años más tarde, en 2008, me ordené sacerdote, se me envió con la misión de iniciar el primer apostolado mexicano junto con otro sacerdote de la FSSP con más experiencia, de nacionalidad alemana.

Como podrán suponer algunos de ustedes que recuerdan la reintroducción de la Misa Tradicional en latín en los Estados Unidos, los comienzos de nuestro apostolado en México fueron en ocasiones difíciles. Tuvimos que construir una reputación desde cero. Aquí estábamos, dos sacerdotes extranjeros, resaltando aún más entre los escasos sacerdotes que vestían sotana en público. Esto era en un país en el que la única connotación que tenía la Misa en latín era ser la misa lefebvrista, que a los ojos de la gente había sido “prohibida” y por lo tanto ya no era católica. A pesar de más de 25 años de labor por parte de Ecclesia Dei y del reciente motu proprio Summorum Pontificum de Benedicto XVI que restablecía los derechos de la Misa Tradicional, todavía nos topábamos con algo de ignorancia, y por lo tanto, de resistencia.

El mismo sacerdote que tuvo la amabilidad de entregarnos para nuestro uso la iglesia de la que había estado a cargo, nos presentó al deán como los “sacerdotes Lefebvristas” que lo iban a sustituir. En otra ocasión, nos invitaron a celebrar una Misa de matrimonio tradicional en otra iglesia diocesana. Un sacerdote anciano entró a la sacristía, y viendo la birreta y las sacras, preguntó a uno de nuestros bastante ingeniosos acólitos si éramos lefebvristas. El acólito respondió: “No, padre”.

– “Pero” – respondió el sacerdote – ustedes ofician la Misa lefebvrista.

A lo que nuestro acólito preguntó: “Padre, ¿cuándo lo ordenaron?”

– “En 1957” – respondió.

– “Entonces usted celebraba también la misa en latín, ¿correcto?”

– “Sí” – respondió.

– En ese caso, ¿usted también era un lefebvrista?”

– “No” – repuso –. “Éramos católicos”.

Anécdotas como ésta demuestran la mentalidad a la que en ocasiones teníamos que enfrentarnos durante los años en que íbamos desarrollando nuestro apostolado y los desafíos que puede presentar. Sin embargo, tengo que reconocer que nunca hubo ningún problema con los fieles que venían por primera vez a la Misa tradicional, ya que los mexicanos son muy bien conocidos por su disciplinado respeto al clero. Recuerdo a una señora en particular que, después de asistir a la Misa en latín todos los días durante un mes, comentó:

«No sé por qué será en latín ni por qué estará el sacerdote volteado hacia el otro lado, pero tengo la impresión de que ésta es la forma en que tiene que ser».

Y así, de forma lenta pero segura empezamos a construir una buena reputación. La gente se daba cuenta de que la Misa tradicional estaba de vuelta, y comenzamos a atraer a aquellas personas devotas que buscaban el sentido perdido de la reverencia que sus corazones – y su alma – anhelaban.

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Una familia que asiste a la Misa diariamente vino a hablar con nosotros después de la primera vez que asistieron a una hermosa Misa cantada: «¿Podría ser así todos los días?» Otro caballero, a quien sus amistades le decían que tenía un sentido “tridentino” de la fe (aunque nació después de los cambios litúrgicos y nunca había conocido la Misa tradicional) se presentó un día consternado en la  iglesia. Nos dijo que estaban tratando de administrar la Sagrada Comunión en la mano en las iglesias diocesanas, con el pretexto de evitar la difusión del virus de la gripe. Como no se atrevía participar en algo así, le dijeron que aún podía recibir a Nuestro Señor en la boca en la iglesia de la FSSP. La primera vez que vino, al ver a los sacerdotes con sotana y el altar dispuesto del modo tradicional, comenzó a llorar. Desde entonces ha sido un fiel feligrés nuestro, y ahora nos ayuda a preparar a nuestros acólitos.

Tras algunos años de fiel servicio, el cardenal arzobispo erigió nuestro apostolado como una cuasiparroquia personal, encargándonos una histórica iglesia en el centro de la ciudad, dedicada a Nuestra Señora del Pilar, Madre del mundo hispánico. La Virgen del Pilar es muy conocida por haber visitado a Santiago Apóstol en España mientras aún vivía en la Tierra, donde hincó un pilar y prometió la conversión de ese país y, a través del mismo, la conversión de la América Hispana, que el muy devoto terciario franciscano Cristóbal Colón descubrió el 12 de octubre, festividad de la Virgen del Pilar.

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Nuestra Señora de Guadalupe es también símbolo de la providencial conexión entre España y la Nueva España, dado que la advocación de Guadalupe ya se le había dado a una imagen que se cree fue tallada por San Lucas y donada más tarde por San Gregorio Magno al Obispo de Sevilla, que estuvo escondida durante la persecución mahometana. Cuando fue redescubierta, Nuestra Señora de Guadalupe se convirtió en una importante patrona durante la Reconquista de España en contra de los pérfidos moros. Reapareció más tarde con una nueva apariencia en Nueva España, para realizar la nueva conquista del México pagano a la religión de Cristo Rey nuestro.

En resumen, siempre he sentido palpablemente que estamos bajo el especial cuidado maternal de Nuestra Señora, que dirige la reconquista – por la que oramos – de esta tierra que es suya. Tengo la esperanza de que también tengamos parte en la reconquista de todo el mundo de habla hispana.

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Este año hemos tenido la gran bendición de poder adquirir, gracias a un préstamo, una nueva casa con espacio para recibir a los aspirantes de habla hispana de todo el continente americano, que, si Dios quiere, llegará a ser un día un futuro seminario de habla hispana para la FSSP.

Dios nos ha dado la gracia de que pudiéramos emprender un nuevo apostolado en la Ciudad de México el año pasado [2014] en la histórica capilla de la Inmaculada Concepción.

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Hay muchas anécdotas que contar, pero en resumidas cuentas, esperamos que nuestros humildes comienzos bajo la guía providencial de la humildísima Virgen rindan fruto algún día para aplastar la cabeza del dragón infernal y lograr el triunfo de su Divino Hijo.

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Non fecit taliter omni nationi* – No hizo nada igual con ninguna otra nación.

¡Que viva Cristo Rey y Nuestra Señora de Guadalupe! 

A.M.D.G.+

P. Jonathan Romanoski, FSSP.

Palabras pronunciadas por Benedicto XIV cuando se le presentó la imagen de la Guadalupana.

El pasado 1 de diciembre de 2018, la FSSP celebró el 10° Aniversario de la Fraternidad Sacerdotal San Pedro en México.

Nota del editor [One Peter Five]: Usted puede conocer más cobre el apostolado de la FSSP en México en sus medios: Sitio Web Oficialpágina de Facebook, y cuenta de Twitter.

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Fuente: Dominus EstArtículo original de One Peter Five

Referencias:

[1] El tilmatli (o tilma) era un tipo de prenda exterior usado por hombres, documentada desde finales del periodo Posclásico y épocas coloniales tempranas entre los pueblos aztecas y otros del centro de México.

Portada: FSSP México, en Facebook

Imágenes por One Peter Five, FSSP México y Misión San Pedro

La Comunión Espiritual y los Frutos de la Misa

Por The Missive, FSSP. SummorumPontificum.mx . 3 de abril de 2020.

El siguiente artículo fue publicado en beneficio de los feligreses por uno de nuestros nuevos sacerdotes, el Rev. P. William Rock, pastor asistente de la Misión Mater Mísericordia, nuestro apostolado en Phoenix, Arizona [EE.UU.].


Con tantos de ustedes imposibilitados de asistir a Misa en este momento, creemos que esto es algo excelente para compartir con ustedes, para que puedan conocer los grandes beneficios de las muchas Comuniones Espirituales que están haciendo y de las Misas privadas que nuestros sacerdotes están ofreciendo por sus intenciones.

‘Comunión Espiritual y los Frutos de la Misa’

por el p. William Rock, FSSP.

En este turbulento momento, deben saber que Dios y su Iglesia no los han abandonado. Incluso con la prohibición de los servicios de misa pública y comunión, todavía hay muchas fuentes de gracia que están disponibles para ustedes. Me gustaría abordar dos de ellos aquí: Comuniones espirituales y los frutos generales de la misa.

Siguiendo las enseñanzas del Catecismo del Concilio de Trento (1), también conocido como el Catecismo Romano, hay tres formas en que uno puede recibir la Comunión:

(1) Sólo sacramentalmente;

(2) sacramental y espiritualmente; y

(3) sólo espiritualmente.

Aquellos que reciben la comunión sabiendo que están en estado de pecado mortal, reciben sólo sacramentalmente. Esto se debe a que, si bien realmente reciben el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Cristo bajo las apariencias de pan y vino, no reciben ningún beneficio espiritual. Por el contrario, incurren en un pecado adicional.

Aquellos que reciben la comunión sacramental y espiritualmente reciben el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Cristo bajo las apariencias de pan y vino, y reciben beneficios espirituales.

Aquellos que reciben la Comunión sólo espiritualmente, reciben los beneficios espirituales de la Comunión sin recibir el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Cristo bajo las apariencias de pan y vino.

El Catecismo, explica aún, que aquellos que reciben sólo espiritualmente “son aquellos que, inflamados con una fe viva que obra por amor (cf. Gálatas 5, 6), participan, anhelan y desean ese pan celestial”. Hay varias cosas de este pasaje que deben tenerse en cuenta.

La primera es que, para recibir sólo espiritualmente, uno debe estar en un estado de gracia, ya que la virtud teológica de la caridad y la gracia santificante siempre existen juntas. Entonces, uno debe tener la Gracia Santificante, o estar en un estado de gracia, para hacer una Comunión Espiritual. Si no estás en un estado de gracia, recibe la absolución sacramental tan pronto como puedas (y mientras tanto, reza Actos de contrición). [Nota del editor: Incluso en ausencia de misas públicas, muchas parroquias siguen ofreciendo confesiones. Consulte con su parroquia para más detalles].

Luego, es importante tener en cuenta que una Comunión Espiritual debe incluir un anhelo y un deseo de recibir sacramental y espiritualmente a pesar de que tal recepción no es posible en el momento presente. Sería suficiente, entonces, rezar al comenzar a hacer una Comunión Espiritual lo siguiente:

“Señor, deseo recibirte en una Comunión sacramental y fructífera, pero, como no puedo en este momento, deseo recibirte espiritualmente”,

y luego continúe orando como lo haría al recibir sacramental y espiritualmente. Hay oraciones recomendadas por la Iglesia para hacer una comunión espiritual [Nota del editor: la versión de San Alfonso Ma. de Ligorio se incluye al final de este artículo]. No tienen que usarse necesariamente, y,  uno puede extraer frases e ideas de ellos – basadas en las propias disposiciones de uno mismo –para preparar las propias.

Las Comuniones Espirituales se pueden hacer en cualquier momento durante el día o la noche, y tantas veces como se quiera. Uno no necesita estar en una iglesia, frente al Tabernáculo, o incluso frente a una imagen sagrada. Las Comuniones Espirituales se pueden hacer en cualquier lugar, aunque claramente, no sería adecuado hacerlas en lugares inadecuados para la virtud.

La comunión espiritual nos ofrece muchas gracias, incluso si no podemos recibir a Nuestro Señor sacramentalmente.

No debemos preocuparnos de que nuestra santificación se vea impedida de alguna manera por recibir sólo espiritualmente, y no ‘sacramental y espiritualmente’ durante este tiempo. Como dice el Catecismo, aquellos que reciben solo espiritualmente “reciben, si no todo [el beneficio espiritual de una Comunión sacramental y espiritual], al menos muy buenos frutos”. Entonces, las gracias recibidas de las Comuniones sólo espirituales, pueden ser tan grandes como las gracias recibidas en una Comunión ‘sacramental y espiritual’.

Pero, para recibir tantas gracias y frutos de una comunión espiritual como sea posible, o incluso de una comunión sacramental y espiritual, uno debe estar dispuesto adecuadamente. Cuanto mejor dispuesto esté, más gracias podrá recibir.

Para disponerse adecuadamente, uno debe rezar oraciones preparatorias antes de recibir sacramental y espiritualmente. Estas oraciones se pueden encontrar en misales en la mano y en otros lugares, o se puede rezar con las propias palabras. El tiempo que uno debe pasar rezando tales oraciones dependerá de los otros deberes que uno tiene que cumplir. Es por eso que es importante llegar con tiempo antes del comienzo de la misa para poder rezar estas oraciones, si está planeando recibir (recuerde que solo se requiere recibir la Comunión sacramentalmente una vez al año desde el primer domingo de Cuaresma hasta Domingo de la Trinidad en los Estados Unidos). También se podrían rezar estas oraciones en casa antes de partir hacia la iglesia si fuera difícil hacerlo en la iglesia.

Para que una comunión espiritual sea fructífera, uno debe disponerse de la misma manera, ajustando los textos de las oraciones según sea necesario. Los preparativos antes de recibir ya sea sacramental y espiritualmente o solo espiritualmente deben incluir alguna forma de Acto de Contrición.

Sin embargo, sabemos que asistimos a misa por algo más que solo recibir la comunión. Cuando asistimos a Misa, le damos a Dios la adoración que se le debe a Él como nuestro Creador y nuestro Redentor ofreciéndole sin sangre el sacrificio sangriento de Cristo en la Cruz. La doble Consagración del pan y el vino hace que el Sacrificio de la Cruz esté presente sacramentalmente. Como el sacrificio de Cristo está presente, los frutos de ese sacrificio se ponen a disposición de los fieles. Estos frutos se colocan en cuatro grupos: (1) frutos ministeriales, (2) frutos muy especiales, (3) frutos especiales y (4) frutos generales.

Los Frutos Ministeriales son aquellos frutos que se ofrecen a aquellos en cuyo nombre el Sacerdote está celebrando la Misa. La intención que figura en el boletín de la Misa, por ejemplo, sería el destinatario de estos frutos (si la intención es alguien que puede recibir esos frutos).
Los frutos muy especiales son aquellos que se ofrecen al mismo sacerdote que celebra. A medida que ofrece el Sacrificio de la Misa en persona Christi para los demás y para sí mismo, estos frutos están disponibles para él.

Los frutos especiales también son para aquellos que participan o contribuyen a la misa; es decir, que son ofrecidos a aquellos que están cooperando en ofrecer el Sacrificio de la Misa por cualquier acto externo (además del Sacerdote). Esta cooperación incluye estar físicamente presente en la Misa, pero también contribuir materialmente a la celebración de la Misa. Aquellos que han donado flores, velas, vestimentas, vasijas litúrgicas y otras cosas similares que se usan en una Misa, incluido el edificio de la iglesia, reciben estos frutos especiales de esa misa.

La cantidad de frutos ofrecidos a cada uno es proporcional “a su cercanía de cooperación” (2) al sacrificio. Por lo tanto, al servidor de altar en el santuario se le ofrecerán más frutos especiales que las que se ofrecerán a los que están en los bancas.

Los frutos especiales también son para aquellos que participan o contribuyen a la misa; es decir, que son ofrecidos a aquellos que están cooperando en ofrecer el Sacrificio de la Misa por cualquier acto externo (además del Sacerdote).
Foto: Jueves Santo en FSSP Minneapolis

Tenga en cuenta, sin embargo, que hay una diferencia entre los frutos que se ofrecen y los frutos que se reciben. La cantidad que se recibe depende de la disposición de uno. Por lo tanto, si bien se le puede ofrecer más frutos al Servidor de Altar, es posible que reciba menos que algunas en los bancas, ya que, aunque se les ofreció menos, estaban mejor dispuestos y, por lo tanto, en realidad recibieron más que el Servidor. Por eso, nuevamente, las oraciones de preparación antes de la Misa son tan importantes, no solo para la recepción de la Comunión, sino también para recibir los frutos que estarán disponibles y para ofrecer dignamente el Sacrificio de la Misa a través de las manos del Sacerdote.


Por último están los frutos generales: Estos frutos se ofrecen a todos los miembros de la Iglesia, e incluso a los que están fuera de la Iglesia para su conversión. Para obtener estos frutos, una vez más, uno debe estar dispuesto adecuadamente. Esta es la razón por la cual las oraciones y las ofrendas matutinas son tan importantes y por qué uno debe incluir en las oraciones matutinas las palabras en el sentido de “Señor, durante el curso de este día, concédeme cualquier Indulgencia cuyos requisitos pueda cumplir y todos los frutos disponibles para mí. que fluye de todas las Misas, dijo en todo el mundo hoy “. Como las Misas se seguirán diciendo en privado durante este tiempo, deben aprovechar estas Frutos Generales que se producen. Además, si siente que califica para Frutos Especiales debido a cualquier contribución que haya hecho, asegúrese de pedir esas frutos también.

Esperemos que pueda ver que las prácticas explicadas anteriormente no se deben usar solo durante este tiempo infeliz. Estas lecciones deben integrarse en la vida espiritual de cada cristiano para que cada uno pueda extraer de todas las abundantes fuentes de gracia disponibles para él. +

Comunión espiritual de San Alfonso Ma. de Ligorio:

Jesús mío, creo que estás presente en el Santísimo Sacramento. Te amo por encima de todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Como ahora no puedo recibirte sacramentalmente, entra al menos espiritualmente en mi corazón. Te abrazo como si ya estuvieras allí, y me uno completamente a ti. Nunca permitas que me separe de ti.

Amén.

(1) Parte II: Los sacramentos – La Eucaristía

(2) O’Connell, La celebración de la misa (1964), p. 39, n. 6)

The Missive. FSSP

Traducción de Cecilia Rodríguez

SummorumPontificum.mx

Obispos preguntan a Jóvenes por qué se quedaron en la Iglesia Católica. Responden: ‘Por la Misa Tradicional’

“Ver la belleza en la tradición de la Iglesia y la reverencia en la misa tradicional. Este tipo de misa llevó a un encuentro con Cristo en la Eucaristía”.

“La disponibilidad de la Misa Tradicional, me hizo quedarme. Allí encontré reverencia y una llamada a vivir cada vez más profundamente una vida de amor sacrificial, y a luchar por el Cielo todos los días”.

Por Claire Chretien. SummorumPontificum.mx . 2 de abril de 2020.

La Conferencia de Obispos de los Estados Unidos (USCCB por sus siglas en inglés) preguntó a jóvenes católicos que no han abandonado la fe, ¿qué los hizo quedarse? Si bien su respuesta es sorpresiva para muchos, no lo será para cualquiera que esté familiarizado con el estado de la Iglesia hoy en día.


Antes que nada, hay que felicitar a la USCCB por preguntar a los jóvenes por qué se han quedado en la Iglesia en lugar de abandonarla; con demasiada frecuencia el liderazgo de la Iglesia toma sus indicadores sobre la catequesis y la evangelización de aquellos que objetan varias doctrinas católicas. También se debe felicitar a la USCCB por reconocer que los adultos jóvenes son una mejor autoridad en la “juventud” que los baby boomers liberales del Vaticano II, cuyo control sobre la vida de la Iglesia ha producido memes como “Susanita la del Consejo Parroquial”.

Muchos de los comentarios con más “Me gusta” sobre esta pregunta planteada a los seguidores de la USCCB en Facebook fueron sobre la Misa Tradicional en Latín (MTL), el hermoso y antiguo rito de la Misa que fue codificado en el Concilio de Trento. Ha habido un resurgimiento en la última década, aproximadamente, desde que el Papa Benedicto XVI aclaró que el Concilio Vaticano II nunca abrogó esta forma de la misa, y que los sacerdotes no necesitan el permiso de sus obispos para ofrecerla.

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Gran parte de este resurgimiento ha sido de mi generación. La belleza, la bondad y la verdad de Misa antigua nos atraen. Es de otro mundo. Dirige nuestros pensamientos al cielo y a Dios. No es un espectáculo que el sacerdote pone para la congregación. La Misa antigua ayuda a las almas a llegar al cielo. Hace que la gente sea católica, porque ésta es católica – mucho más católica que gran parte de lo que sucede en las parroquias en la mayor parte de Occidente.

“Tengo 23 años”, comentó una joven. “Permanezco debido a la verdad arraigada en la tradición que se encuentra en la Iglesia, especialmente en la Misa Tradicional en Latín”.

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“Descubrir la Misa Tradicional en Latín, y aprender sobre todas las hermosas enseñanzas tradicionales de nuestra Iglesia es lo que me ha mantenido católico”, dijo otro.

Un millennial de 24 años: “Ver la belleza en la tradición de la Iglesia y la reverencia en la misa tradicional. Este tipo de misa llevó a un encuentro con Cristo en la Eucaristía”, escribió un joven. “La música tradicional, el incienso, y la hermosa arquitectura tradicional de la iglesia. A través de padres que fueron grandes modelos de la fe y estuvieron muy involucrados en enseñarnos la fe y el ‘Por qué’ de las enseñanzas de la iglesia y de María. Me enseñaron el amor de Dios y cómo cuando nos esforzamos por amar a Dios en todas nuestras acciones, esto nos permite convertirnos plenamente en la persona que Dios nos hizo ser y que nos lleva a la felicidad”.

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Otros comentarios en la publicación de USCCB en Facebook reflejaron el mismo sentimiento:

“Descubrir la misa tradicional en latín fortaleció mi fe. La encontré en un momento estando en la universidad cuando me desconecté. Mi esposo no creció asistiendo a la iglesia, se convirtió en católico y también amó la misa en latín”.

“La Misa Tradicional en Latín que incluye la reverencia, la verdadera adoración, la petición y la Acción de Gracias de la Eucaristía. Sólida enseñanza católica sin error ni insinuaciones emocionales. ¡Muy agradecido por el Instituto de Cristo Rey Sumo Sacerdote! La Iglesia Católica es la verdadera fe en la que se encuentra la salvación”.


“Después de que mi novio (ahora esposo) me introdujera en la Forma Extraordinaria de la Misa, he cambiado mi carrera de maestra de música de primaria por una Maestría en Música Sacra. Mi corazón arde en deseos de compartir el regalo de nuestra herencia musical católica milenaria y reclamar esas piezas para el contexto de la liturgia en lugar de un escenario para conciertos (donde las he realizado en el pasado). Además, mi esposo y yo manejamos 30 minutos a nuestra parroquia que tiene la Forma Extraordinaria… así como una hermosa y adecuadamente ejecutada Forma Ordinaria. Recientemente descubrimos que hay un grupo de aproximadamente otras 20 familias jóvenes de nuestra área que hacen lo mismo después de haber descubierto la Forma Extraordinaria en los últimos años. Nuestra parroquia está creciendo, aumentando principalmente con adultos y familias jóvenes. Ver tal cuidado por la liturgia y aprender más sobre la liturgia y los tesoros de nuestra Iglesia me ha convertido en un católico aún más entusiasta que nunca en mi vida”.

“La disponibilidad de la Misa Tradicional (Forma Extraordinaria, como es llamada actualmente), me hizo quedarme. Allí encontré reverencia y una llamada a vivir cada vez más profundamente una vida de amor sacrificial, y a luchar por el Cielo todos los días”.

Fuente: Dominus Est

Jesús se ocultó Él mismo

Entonces tomaron piedras para arrojarlas sobre Él. Pero Jesús se ocultó y salió del Templo.

Juan 8, 59, las últimas palabras del Evangelio del Domingo de Pasión.

La Pasión comenzó temprano para la mayoría de nosotros este año. Ya estamos sufriendo la separación de Cristo al soportar la suspensión de las Misas públicas… nos da más tiempo para reflexionar sobre las formas en que hemos dado por sentado su presencia entre nosotros y cómo hemos fallado en amar el Santísimo Sacramento como deberíamos.

Por The Missive, FSSP. SummorumPontificum.mx . 31 de marzo de 2020.

Una imagen cubierta en FSSP Warrington

El domingo pasado fue el comienzo de la Pasión, las últimas dos semanas de Cuaresma, cuando Nuestro Señor, en un sentido muy literal, se esconde de nuestra vista. Desde ahora hasta la Vigilia Pascual, todas las estatuas e imágenes en nuestras iglesias serán cubiertas, y los crucifijos serán develados durante la liturgia del Viernes Santo. Las estatuas veladas son un recordatorio sombrío de que Nuestro Señor se retira de nosotros, y pronto serán totalmente eliminadas de nuestra vista. El obispo medieval francés, Durandus, hace la conexión entre el velo de las imágenes con la forma en que Cristo veló su divinidad durante su Pasión. Como dice el profeta Isaías, “como alguien de quien uno aparta su rostro, le deshonramos y le desestimamos” (Is. 53, 3).

Fraternidad Sacerdotal San Pedro en Roma

Parece que la Pasión comenzó temprano para la mayoría de nosotros este año. Ya estamos sufriendo la separación de Cristo al soportar la suspensión de las Misas públicas debido al coronavirus, y tal vez la llegada de la Pasión nos traerá a casa los frutos potenciales de esta separación. A través de la separación de Cristo de nosotros que se repite cada año, la Iglesia desea no solo recordar los eventos históricos de la Pasión de Cristo en nuestras mentes, sino también, tal vez, revitalizar ese amor por Él que a menudo se vuelve tibio durante todo el año.

La separación provocada por el coronavirus, cada vez más larga, más profunda y más difícil, nos da más tiempo para reflexionar sobre las formas en que hemos dado por sentado su presencia entre nosotros y cómo hemos fallado en amar el Santísimo Sacramento como deberíamos. La ausencia realmente hace que el corazón se vuelva más cariñoso y, tal vez cuando todo esto termine, cuando finalmente nos reunamos con nuestro Señor ausente, se producirá una renovación de amor y fe en nuestros propios corazones, en aquellos que se han alejado de Él, y tal vez incluso en aquellos que nunca lo han conocido. Así que manténganse fuertes, amigos fieles. Nuestra Pascua llegará. +

Transmisión en vivo de la Santa Misa en FSSP Ciudad de México

Transmisión en vivo de todas las Misas, disponible a través de LiveMass (St. Sebastian Project)

Y por las páginas de Facebook y canales de YouTube de Summorum Pontificum México, y Fraternidad Sacerdotal San Pedro en México.

The Missive. FSSP

Traducción de SummorumPontificum.mx

*Foto de portada FSSP Warrington, por John Aron.

Experimentando la belleza de la Misa Tradicional de primera mano

El mundo es un lugar hermoso pero desordenado, infundido de gracia pero herido por el pecado, nublado por la ambigüedad y a menudo desfigurado por la crueldad y la oscuridad.

Al mirar los arcos de la iglesia de Santa María y su techo abovedado, tuve la visión interior de que esta magnífica estructura de resurgimiento gótico fue construida específicamente para la solemnidad de la Misa en latín. Los inmigrantes irlandeses que construyeron esta iglesia en 1869, lo hicieron teniendo la Misa en latín en mente – una Misa que sirve como recordatorio de la majestad de Dios y de las glorias que esperan a los fieles en el cielo.

Por Brian Fraga. OSVNews. SummorumPontificum.mx . 27 de marzo de 2020.

El mundo es un lugar hermoso pero desordenado, infundido de gracia pero herido por el pecado, nublado por la ambigüedad y a menudo desfigurado por la crueldad y la oscuridad.

Pero en la Iglesia de Santa María en Providence, Rhode Island, el mundo exterior parece derretirse todos los domingos por la mañana en medio de una encantadora mezcla de polifonía sacra, incienso y antiguas preces en latín.

“La primera vez que vine aquí, me sorprendió lo hermosa que era la misa”, dijo Paul Paille, un residente de Providence de 27 años que trabaja en Finanzas. En su mano izquierda, sostenía su propio Misal de 1962 para la Misa Tradicional en Latín.

“Cuando empiezas a asistir a la Misa en latín, piensas: ‘¿Qué está pasando? No sé todas las oraciones. No sé lo que dice el sacerdote. Todo es muy extraño’”, dijo Paille. “Definitivamente me llevó unos tres o cuatro meses acostumbrarme a lo que estaba sucediendo”.

Paille ha asistido desde enero a la Misa en latín – también conocida como Misa en la Forma Extraordinaria – no mucho después de que la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro (FSSP), estableció un apostolado en la Iglesia de Santa María en Broadway por invitación del Obispo Thomas J. Tobin de Providence.

Apostolado de la Fraternidad Sacerdotal San Pedro (FSSP) en Conshohocken, Filadelfia. / Fotografía: Allison Girone

Un crecimiento extraordinario

En poco más de un año, la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro – una sociedad de vida apostólica de Derecho Pontificio, que se especializa en celebrar la liturgia tradicional en latín de la Iglesia – ha visto crecer en más de 300 feligreses su apostolado de Providence, Rhode Island. El apostolado de la FSSP en Filadelfia, también establecido el año pasado, cuenta ya con 400 feligreses.

Ese tipo de rápido crecimiento se ha visto en otros apostolados de la Fraternidad (FSSP) en todo Estados Unidos. En su censo anual de octubre, la FSSP informó que su primer apostolado norteamericano en Dallas, establecido en 1991, ha visto crecer su congregación dominical en un 24 por ciento en el último año. Algunas comunidades FSSP buscan adquirir o construir iglesias más grandes para satisfacer la creciente demanda de su espiritualidad católica tradicional.

“Tan solo en las misas de las 9 a.m. y a las 11 a.m. ha habido iglesia llena con gente de pie, la semana pasada hubo quizás el número de asistentes más grande que hemos visto”, dijo el padre Robert Boyd, un sacerdote diocesano que hace unos años se unió al apostolado de la FSSP en Pequannock, New Jersey.

Varios observadores y sociólogos católicos que estudian religión ofrecen diferentes razones por las cuales las comunidades católicas tradicionales están creciendo en un momento en que la Iglesia, especialmente en sus fortalezas históricas en el noreste y medio oeste, está perdiendo miembros, lo que lleva a los obispos a cancelar las escuelas católicas y cerrar, o fusionar parroquias.

Algunos sostienen que la FSSP y otras comunidades tradicionales ofrecen un refugio seguro para los católicos que viven en una cultura cada vez más hostil a las creencias cristianas tradicionales sobre el matrimonio, la familia, la moral sexual y la persona humana.

Pero para los católicos como Paille, que creció asistiendo a una misa regular en idioma inglés, la belleza y la reverencia que encuentran en la misa en latín – de la cual el Papa Benedicto XVI permitió la más amplia celebración en su carta apostólica de 2007 Summorum Pontificum [ver aquí] – es lo que los atrae a la liturgia tradicional.

“La razón por la que asisto es porque aquí hay algo que no creo que entres en la misa Novus”, dijo Paille. “Aquí, está muy enfocada en Cristo, y en el Novus Ordo [Misa en la Forma Ordinaria] se trata más sobre la comunidad… Quiero que la Misa se centre en el sacrificio de la Misa, que es realmente de lo que se trata, no de la gente”, agregó Paille.

Experiencia de primera mano

He asistido a Misa en lengua vernácula toda mi vida y la encuentro muy Cristo céntrica, pero puede entenderse la atracción hacia la liturgia tradicional presentada en la Misa en la Forma Extraordinaria, lo cual entendí a principios de noviembre en la iglesia de Santa María en Providence.

La primera impresión que tuve al asistir a Misa cantada a las 10 a.m. fue la elaborada ceremonia, en cómo cada movimiento del sacerdote celebrante en el altar parecía estar imbuido de un simbolismo arraigado en la Trinidad. Pude ser capaz de apreciar esto a pesar de que no siempre tuve éxito en seguir un folleto que explicara la liturgia.

Por supuesto, hay diferencias obvias entre las Misas en la forma ordinaria y la forma extraordinaria – el sacerdote mira hacia el altar, no hacia la congregación, y muchas de sus oraciones no son audibles; una lectura del Nuevo Testamento y un pasaje del Evangelio fueron cantados en latín y luego leídos de nuevo en inglés justo antes de la homilía. Pero la estructura básica de la Misa es familiar, y escuchar el Gloria, Kyrie Eleison, el Credo, Hosanna en excelsis y Agnus Dei cantados en latín me hizo pensar cuán grandioso sería si más misas en inglés [en español] incorporaran algo de latín los domingos.

En algunos círculos católicos, las comunidades tradicionales son vistas con sospecha y estereotipadas como aisladas, críticas y hostiles hacia los extraños. No recibí malas miradas durante la misa, en especial porque la mayoría de las personas que vi estaban en oración tan profundamente que probablemente ni siquiera notaron al católico Novus Ordo buscando en su folleto.

“Mi experiencia es que todos aquí han sido caritativos y acogedores con los recién llegados”, dijo Paille.

Observar a la comunidad FSSP en la misa también me hizo darme cuenta de que estaba presenciando una liturgia que habría sido bastante familiar para mis antepasados en Portugal. La mayoría de las mujeres, aunque no todas, usaban mantillas (velos de encaje). La congregación era una mezcla de jóvenes y viejos, con muchos adultos jóvenes y familias con niños, incluidos bebés llorando.

El sacerdote subió al elevado púlpito y pronunció una homilía sobre la necesidad de la gracia santificante para la salvación, y cómo las buenas obras realizadas en estado de pecado mortal “no son suficientes para abrir las puertas del cielo”. El sacerdote habló sin micrófono; me pregunté por qué, y luego recordé que en los días anteriores a la electricidad, un sacerdote necesitaba amplificar su voz sin la ayuda de un equipo de sonido.

Además, al mirar los arcos de la iglesia de Santa María y su techo abovedado, tuve la visión interior de que esta magnífica estructura de resurgimiento gótico fue construida específicamente para la solemnidad de la Misa en latín. Los inmigrantes irlandeses que construyeron esta iglesia de Santa María en 1869, lo hicieron teniendo la Misa en latín en mente – una Misa que sirve como recordatorio de la majestad de Dios y de las glorias que esperan a los fieles en el cielo.

Iglesia de Santa María en Rhode Island, apostolado de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro (FSSP)

La Iglesia Católica es una gran carpa, y hay mucho espacio para diferentes espiritualidades, incluso para nuestros hermanos y hermanas que tienen un Misal en latín.

Brian Fraga es un editor colaborador de nuestro sitio ‘Our Sunday Visitor’ [OSVNews].

Fuente: Una Voce BAJA

Portada: Allison Girone

“LA MISA TRADICIONAL ME HA HECHO UN MEJOR SACERDOTE”: Testimonio de un Sacerdote que celebra Misa Tradicional

¿No habrá llegado el momento de que todos los sacerdotes del Rito Romano, en especial los seminaristas, profundicen en su conocimiento del Sacrificio del Altar aprendiendo la Misa tradicional?


Por UNA VOCE CHILE, Asociación Litúrgica Magnificat.  SummorumPontificum.mx . 26 de marzo de 2020.

Les ofrecemos a continuación, extraída de la web del capítulo chileno de la Federación Internaciónal Una Voce, la Asociación Litúrgica Magnificat, una traducción propia de un valioso testimonio aparecido en el sitio norteamericano Liturgy Guy (el original puede leerse aquí, en inglés). En él, un sacerdote nos cuenta cómo el haber aprendido a celebrar la Misa tradicional lo ha hecho un mejor sacerdote. Conservando la celebración birritual, el sacerdote da cuenta de cómo el conocimiento de la Misa tradicional lo ha ayudado también a celebrar la Misa de Pablo VI de un modo más digno y con mayor recogimiento, proceso de enriquecimiento anhelado por S.S. Benedicto XVI al promulgar el motu proprio Summorum Pontificum. Ojalá testimonios como estos conduzcan a los obispos a atender al llamado del Papa emérito de poner a disposición de los seminaristas la posibilidad de aprender la liturgia perenne de la Iglesia. UNA VOCE SEVILLA

La Misa tradicional me ha hecho un mejor sacerdote

Al aproximarse la Iglesia al aniversario del motu proprio Summorum Pontificum de Benedicto XVI, ha tenido lugar otro aniversario en la Iglesia de Santa Ana, en Charlotte, Carolina del Norte: se cumplieron más de 10 años desde que se volvió a celebrar la Misa tradicional en Charlotte. Desde aquella primera Misa rezada, de un sábado 31 de mayo de 2008 en la mañana, la Misa tradicional no ha dejado de hacerse más disponible y más popular en la ciudad.

Recientemente pregunté al párroco de Santa Ana, el P. Timothy Ried (metodista converso, que apareció hace poco en el programa “The Journey Home”, de EWTN) cómo le ha impactado el antiguo rito en su calidad de sacerdote:

“Después de años de celebrar la Misa tradicional, puedo decir que ella me ha hecho un mejor sacerdote. Me ha hecho amar estar sumergido en su tradición, y ser formado por sus rúbricas y oraciones. Lo más importante es que, celebrar la Misa tradicional, me ha hecho mejorar la forma en que celebro la Misa Novus Ordo. La disciplina que exige la Misa tradicional en su celebración se ha trasladado al modo como celebro la Misa Novus Ordo. Ciertamente he experimentado el mutuo enriquecimiento que Benedicto XVI esperaba que se produjera cuando se celebraran, una al lado de la otra, la Misa tradicional y la Misa Novus Ordo, y pienso que lo mismo ha experimentado nuestra parroquia. Creo firmemente tener un nuevo y mayor aprecio por la inmensa dignidad de la Misa”.

Esta respuesta del P. Ried no debiera sorprendernos. De hecho, he oído a otros sacerdotes expresar los mismos sentimientos cuando celebran la Misa tradicional. Unánimemente han declarado una mayor comprensión del Santo Sacrificio y de su sacerdocio, debido a haber tenido la experiencia del rito antiguo.

S.E. Alexander King Sample, Arzobispo de Portland, Oregon celebrando Misa Tradicional con Padres de la Fraternidad Sacerdotal San Pedro (FSSP)

Cabe recordar que el Arzobispo Alexander K. Sample, de Portland, Oregon, analizó estos mismos beneficios al dirigirse a la Conferencia Sacra Liturgia en Roma, en 2013. En esa ocasión dijo: “Estas son las razones por las que urjo a los obispos a que se familiaricen con el usus antiquior como un medio para lograr para sí mismos una formación litúrgica más profunda y más sólida, que sirva como punto de referencia para llevar a cabo la renovación y reforma de la liturgia en la Iglesia local. Por experiencia propia puedo decir que mi estudio de los antiguos ritos litúrgicos y su celebración han tenido un enorme impacto en mi propio aprecio de nuestra tradición litúrgica, y han fortalecido mi comprensión de los nuevos ritos y su celebración”.

Haciéndose eco de los mismos sentimientos expresados por el P. Ried, el Arzobispo Sample agregó: “El obispo debería también animar a sus seminaristas a que se familiaricen con ese usus antiquior, no sólo por la posibilidad de que puedan ser llamados a celebrar esta forma de la Misa para beneficio de los fieles, sino también para que, como futuros sacerdotes, puedan apreciar la profunda y rica tradición litúrgica de la que derivan los ritos reformados…”.

La verdad es que el rito romano tiene en la actualidad dos formas: la forma ordinaria (la Misa introducida en 1970), y la forma extraordinaria (una liturgia que data de los primeros siglos, y que ha permanecido casi intacta desde el primer milenio).

¿No es ya tiempo de que la Iglesia escuche a estos hombres que celebran ambas formas del Rito Romano, como el Arzobispo Sample y el P. Ried? ¿No habrá llegado el momento de que todos los sacerdotes del Rito Romano, en especial los seminaristas, profundicen en su conocimiento del Sacrificio del Altar aprendiendo la Misa tradicional?

Religión en libertad ha publicado un vídeo de la cuarta edición del congreso Ars Celebrandi, celebrado en la basílica de Nuestra Señora de Lichen (Polonia), durante el cual cuarenta sacerdotes polacos con destinos pastorales en todo el mundo aprendieron a celebrar la Misa tradicional y un centenar de laicos aprendieron a servirla, adquiriendo además una formación básica en gregoriano y polifonía.

FUENTE: Asociación Litúrgica Magnificat y Una Voce Sevilla

SummorumPontificum.mx

Fotografías: Apostolados de la Fraternidad Sacerdotal San Pedro

Portada: Karilú Valdés